Web contable / Entrevistas: actualidad contable / "El auditor de cuentas como mediador concursal"


Joaquín Fanjul García

Auditor de Cuentas y Administrador Concursal
Socio Director de Moore Stephens Fidelitas Auditores, S.L.
Miembro de AECA



El entorno actual y la legislación están cambiando de manera continua, y, por lo tanto, también el mundo en el que se mueven los auditores. Estos, como colectivo, han de tratar de incorporar a su labor diaria nuevas tareas en las que aplicar y optimizar los recursos, los conocimientos y la experiencia que han ido atesorando a lo largo de sus años de labor en las empresas sometidas a su observación y escrutinio.

Una de las últimas novedades que se han sumado a este abanico de posibilidades es la labor de mediación, y más en concreto la mediación concursal, campo en el que el auditor tiene mucho que aportar, actuando directamente como mediador designado, o colaborando con profesional de distinta especialidad que desempeñe esa tarea de mediación.

El auditor es un profesional altamente cualificado para analizar, desde muy diversos y oportunos puntos de vista, la situación de una empresa con problemas de continuidad, en orden a alcanzar el objetivo de establecer un plan de pagos viable y consistente que, mediante la continuidad de la actividad empresarial, permita obtener la liquidez suficiente y cumplir con las obligaciones que se pacten en el acuerdo extrajudicial de pagos.

Esa viabilidad y consistencia del plan de pagos y de la actividad hay que documentarla y demostrarla para que la negociación alcance un fin exitoso. ¿Quién mejor para hacerlo que un auditor acostumbrado a analizar, documentar e interpretar información financiera?

La Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación, introdujo una ordenación general de la mediación aplicable a los distintos asuntos civiles y mercantiles, permitiendo la desjudicialización de algunos de ellos, con el objeto de facilitar una solución más adaptada a las necesidades e intereses de las partes en conflicto. El mediador es quien ayuda a encontrar una solución dialogada y voluntariamente querida entre las partes.

 

<<La Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, introduce una nueva clase de mediador, el mediador concursal, que aparece como un negociador especializado en empresas en crisis o con problemas de viabilidad.>>

 

Posteriormente, la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, introduce una nueva clase de mediador, el mediador concursal, que aparece como un negociador especializado en empresas en crisis o con problemas de viabilidad.

El titulo X añadido a la ley Concursal (Ley 22/2003, de 9 de julio) regula el acuerdo extrajudicial de pagos, un procedimiento de carácter pre concursal, muy flexible, y que se sustancia en breves plazos. Serán el registrador mercantil o el notario quienes designarán un profesional idóneo e independiente que, como en cualquier procedimiento mediador, impulse la avenencia y asegure que se cumplan los requisitos de publicación y publicidad registral necesarios para llevar a buen término los fines perseguidos con el arreglo.

¿Quién puede ser Mediador Concursal?

Lo mediadores pueden ser personas físicas o jurídicas que figuren inscritas en la lista oficial que suministrara el Registro de Mediadores e Instituciones de Mediación del Ministerio de Justicia. Han de cumplir algunas de las características que se exigen para ser administrador concursal, como ser abogado, economista, titulado mercantil o auditor de cuentas con cinco años de experiencia profesional y con especialización demostrable en el ámbito concursal y en el de la mediación.

<<La mediación concursal es una nueva faceta de actuación del administrador concursal para el caso de empresas que reúnan los requisitos necesarios para solicitar el acuerdo extrajudicial de pagos.>>

 

Se puede afirmar que la mediación concursal es una nueva faceta de actuación del administrador concursal para el caso de empresas que reúnan los requisitos necesarios para solicitar el acuerdo extrajudicial de pagos. Las condiciones son, fundamentalmente, encontrarse en insolvencia, que se den las circunstancias descritas para el caso de concursos que no revistan especial complejidad (menos de cincuenta acreedores, y que el total pasivo y valor de los bienes y derechos no supere los cinco millones de euros), disponer de liquidez suficiente para satisfacer los gastos del acuerdo, y que tanto el patrimonio como los ingresos previsibles permitan lograr con posibilidades de éxito dicho acuerdo de pago. Acuerdo que no puede superar la espera de tres años ni una quita superior al veinticinco por ciento.

¿Qué funciones realiza el mediador concursal?

Sus funciones básicas son: verificar la existencia y cuantía de los créditos, preparar el plan de pagos y viabilidad, convocar la reunión con los acreedores y supervisar el cumplimiento del acuerdo en caso de alcanzarse o solicitar la declaración de concurso en caso contrario.
Para realizar estas funciones, la experiencia y capacidad del auditor de cuentas son importantes, pues los plazos son muy cortos y los requisitos para llevar a buen término la negociación muchos.

La preparación de un plan de pagos y de viabilidad que desarrolle e implemente un proyecto empresarial viable y consistente, que permita obtener la liquidez suficiente para hacer frente a las obligaciones de pago y establezca la continuidad y el equilibrio patrimonial de la empresa no es tarea fácil, y ha de ser un profesional muy cualificado quien lo desarrolle.

Para lograr dicho objetivo y alcanzar el acuerdo es necesario, en primer lugar, realizar un estudio de los antecedentes y actividad de la empresa, así como efectuar un diagnóstico de las causas de la crisis por la que atraviesa la actividad (bajada de ventas por crisis general o del sector, impago de clientes o deudores importante, periodo de pago de deudores excesivamente largo, presión de la competencia a la baja de precios, exceso de costes o ineficiencias, etc.).

Asimismo, es pieza clave conocer a fondo el negocio, la actividad (análisis del sector en que se opera, tamaño de la empresa, recursos, capacidades y trayectoria de la entidad) y el mercado y su entorno (fuerzas competitivas, tipos de competidores, barreras de entrada, productos sustitutivos, poder de negociación con terceros, etc.). De esta forma, es posible determinar las debilidades y amenazas, las fortalezas y oportunidades.
El siguiente paso es analizar en profundidad la contabilidad, la estructura financiera, (¿está la empresa suficientemente capitalizada?, ¿hay desequilibrio patrimonial?, ¿cuáles son los periodos de cobro y pago?, etc.) y establecer si hay riesgos suplementarios como avales, garantías, litigios, contingencias, etc.

Con la información obtenida, se pueden determinar las acciones y medidas más idóneas a adoptar desde el punto de vista operativo y financiero.
Una vez hecho esto, es necesario construir un modelo económico-financiero, estableciendo las variables tanto operativas e internas como exógenas y la relación entre las mismas.

Con todo lo anterior, ya es posible establecer un plan de viabilidad y un plan de pagos, cuyo éxito dependerá de su consistencia y razonabilidad, de que el sacrificio que se les exija a los acreedores mediante la quita y la espera sea el justo y necesario, y de que el riesgo de incumplimiento sea mínimo.

En conclusión, la intervención del auditor en la mediación concursal, como actor único o como diligente colaborador de profesionales de otras áreas, es clave para alcanzar un final exitoso de la negociación. Y -lo que es sustancial- para afrontar todos los trámites y lograr el objetivo en los plazos establecidos y con todos los requisitos necesarios.

Fuente: Newsletter AECA Nº 97 -Septiembre 2014