Web contable / Entrevistas: actualidad contable / Instrumentos financieros, valor razonable y efectos impositivos en el nuevo Plan Contable

  Jorge Pérez Ramírez
Jefe de la División de Regulación Contable del Banco de España
Ponente del Grupo de Instrumentos Financieros del ICAC para la Reforma Contable del PGC



Parece previsible que en el borrador del nuevo Plan General de Contabilidad se proponga un tratamiento contable para los instrumentos financieros similar al establecido en la NIC 39 en su versión adoptada por la CE. ¿Es esto así?

Para hacer mas eficaz el funcionamiento del Grupo de trabajo para la reforma del PGC creado el verano pasado, se constituyeron distintos subgrupos para que redactaran una propuesta de texto del futuro PGC en las distintas materias que lo formarán; uno de los subgrupos fue el relativo a Instrumentos Financieros del que yo tuve el honor de actuar como ponente.

El subgrupo de Instrumentos Financieros estaba compuesto por 9 miembros, de los que cuatro procedían de los organismos reguladores contables españoles, tres eran académicos especialistas en contabilidad, finanzas y derecho mercantil, uno procedía de una entidad preparadora de información financiera y otro de una firma de auditoria. Los trabajos se iniciaron el 20 de septiembre y el informe se presentó el pasado 30 de noviembre. El grupo se estableció como objetivo introducir en nuestra regulación contable de carácter general las normas relativas a los instrumentos financieros adoptadas por la UE para las entidades que tengan valores cotizados en algún mercado regulado europeo y hacerlo de una manera simplificada de forma que se contemplasen unos requisitos mínimos de información financiera para los instrumentos financieros tanto en lo que se refiera a criterios de presentación y reconocimiento como a los de valoración e informaciones adicionales.

En consecuencia, el subgrupo trabajó sobre la base de las normas adoptadas por la UE (IAS 32 y 39) además de con otras normas no adoptadas en aquellos días pero en fase de adopción (Opción del valor razonable e IFRS 7, adoptadas en noviembre de 2005 y enero de 2006 respectivamente). Todas estas normas se consideraron en profundidad excepto las macrocoberturas contables de tipos de interés y los contratos de garantía financiera por ser estas unas materias casi exclusivas de las entidades de crédito y estar perfectamente cubiertas en su vigente regulación contable. Por consiguiente, la propuesta de norma presentada por el subgrupo está en línea con las normas adoptadas por la UE para los grupos cotizados y estructurada con intención pedagógica dentro de una estructura similar a la del vigente PGC.

¿Va a suponer la aplicación del valor razonable un cambio en la concepción del "resultado contable" que existe en nuestra normativa?

Bajo el modelo de coste histórico, el beneficio contable se produce comparando los costes incurridos con las ganancias obtenidas tras una venta, o un proceso equivalente, siempre que ello se traduzca en un aumento de los activos líquidos de la compañía. Esta tradicional forma de medir los resultados resulta inadecuada para instrumentos que tienen coste cero al negociarlos, como es el caso de la mayor parte de los instrumentos financieros derivados, y también porque la existencia de mercados activos mas o menos líquidos así como el desarrollo de metodologías de valoración aceptadas y sobre todo utilizadas por los participantes en los mercados de capitales, resta credibilidad a una información basada en su coste histórico.

Sin duda, si se quiere dar credibilidad a las valoraciones expresadas en los estados financieros para a los instrumentos financieros, la solución contable es el valor razonable pero evitando que una visión simplista de este criterio pueda introducir estimaciones que de hecho resten fiabilidad a los estados financieros. Esto es especialmente relevante cuando se trata de instrumentos financieros no activamente negociados, o sin mercado, pues las necesidades de información para obtener su valor razonable pueden estar en su mayor parte, cuando no exclusivamente, en manos de la entidad que presenta la información, lo que sin duda reduce a mínimos la fiabilidad de las estimaciones que pudieran ser presentadas en el balance; valorar al coste histórico complementado con un rango de estimaciones posibles puede resultar en ciertos casos mas útil a los usuarios de la información financiera que tratar de obtener un importe cuyo grado de fiabilidad es difícil de consesuar.

Por ello, la incorporación del valor razonable como criterio de valoración de los instrumentos financieros va a suponer sin duda un cambio significativo para las entidades que deban aplicar los criterios del futuro PGC si bien creo que es la utilidad que se pretenda obtener con la información lo que resulta relevante; en este sentido, cuando el objetivo de preparar unos estados financieros es influir en la toma de decisiones financieras de terceros que no están cualificados para reclamar una información financiera a su medida, que duda cabe que un valor razonable fiable representa una estimación presente sobre flujos de efectivo futuros inciertos de mayor valor informativo que una estimación alcanzada bajo el modelo del coste histórico.

¿Es previsible en su opinión que esta reforma contable sea "fiscalmente neutra" para las empresas, o va a suponer este cambio de criterio de valoración un coste adicional desde el punto de vista impositivo?

La respuesta tiene que ser necesariamente que "depende". Obviamente si no se efectuase ninguna modificación fiscal la reforma contable tendría impacto fiscal y el sentido de este dependería de la situación de cada compañía; pero si se efectúa una reforma del impuesto sobre sociedades la respuesta a la neutralidad fiscal dependerá del alcance de la reforma.

Fuente: Newsletter AECA "Actualidad NIC/NIIF" - Nº 3 - Marzo 2006