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José Antonio Gonzalo Angulo

Presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC)

 

El pasado 26 de junio el Consejo de Ministros aprobó el nombramiento de José Antonio Gonzalo Angulo como nuevo presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). Su nombramiento fue muy bien acogido por la profesión auditora y contable, con muestras públicas de apoyo de los máximos representantes de sus principales corporaciones, como el Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España, el Consejo General de Economistas de España o la propia AECA, entre otras.

Gonzalo, uno de los mayores expertos en contabilidad de España, y un profundo conocedor de la normativa internacional, es Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Alcalá y desde 2003 miembro del Comité Consultivo de Contabilidad del propio ICAC. En los años 2001-02 presidió la Comisión de Expertos que, por petición del gobierno español, elaboró el informe titulado "Libro Blanco de la reforma contable española", base de las modificaciones introducidas en el Plan General de Contabilidad a partir de ese momento.

Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid y Auditor de Cuentas, es además un miembro destacado de la Asociación, donde pertenece a la Comisión de Estudio de Principios Contables desde 1983 y a la Comisión de Valoración y Financiación de Empresas desde 1980. También es editor de la Revista Española de Financiación y Contabilidad (REFC) y miembro de distintos Comités Científicos de Congresos de AECA.

Trabajador infatigable, es autor de un gran número de libros y documentos sobre contabilidad y finanzas, y pertenece o ha pertenecido a múltiples consejos editoriales y cargos de responsabilidad en organizaciones internacionales como, por ejemplo, la European Accounting Association (EAA), asociación que agrupa a los académicos europeos dedicados a la contabilidad y la auditoría, de la que fue presidente en el periodo 2003-04.

Ha tomado posesión del cargo en un momento crucial para la profesión ¿Qué retos tiene a corto plazo el Instituto?

La primera tarea que abordé fue la redacción de la modificación de la Ley de Auditoría, que estaba en curso desde 2008, y resultaba obligada por la trasposición de la VII Directiva, cuya modificación más reciente data de 2006 y, por ello, el plazo de dos años para adaptarla ha pasado hace más de un año. Ha sido un proceso largo, en la que resultaba importante el apoyo de las corporaciones de auditores. El Anteproyecto está preparado y fue enviado por el Consejo de Ministros a las Cortes a finales de octubre pasado. Si hay suerte, podremos tener nueva Ley en la primavera de 2010.

La nueva Ley planteará retos en los que respecta a la utilización de las Normas Internacionales de Auditoría de la Federación Internacional de Contadores (IFAC), que se pretenden hacer obligatorias en breve para todos los auditores europeos, así como en el control de calidad de la actividad de los auditores y las sociedades de auditoría, en especial si hacen trabajos con entidades de interés público (cotizadas, reguladas o de gran dimensión).

En el terreno de la contabilidad el reto es el desarrollo del Plan General de Contabilidad de 2007, que requiere para su aplicación completa la elaboración y aprobación de normas más detalladas en los campos tradicionales donde la dificultad de comprensión hace necesario un mayor detalle, como por ejemplo el inmovilizado, incluyendo el deterioro del valor, los impuestos diferidos o los instrumentos financieros y las coberturas.

Quiero señalar, por último, el hecho de que la presidencia de la Unión Europea, que corresponde a España en el primer semestre del año próximo, puede conllevar un esfuerzo adicional por acelerar ciertas reformas, como por ejemplo la denominada "modernización" de las Directivas Cuarta y Séptima, sobre cuentas individuales y cuentas consolidadas, respectivamente.

 

<<La presidencia de la Unión Europea, que corresponde a España en el primer semestre del año próximo, puede conllevar un esfuerzo adicional por acelerar ciertas reformas, como por ejemplo la denominada "modernización" de las Directivas Cuarta y Séptima, sobre cuentas individuales y cuentas consolidadas, respectivamente.>>


Tras la entrada en vigor del nuevo PGC y las diferentes consultas que ha publicado el ICAC, ahora toca la elaboración de las diferentes adaptaciones sectoriales (excepto la del sector seguros y entidades aseguradoras, que ya está en vigor), así como la normativa contable de desarrollo del nuevo Plan. ¿Será un proceso lento?

Por el momento se ha estado trabajando en la adaptación correspondiente a empresas concesionarias de servicios públicos, si bien no se ha podido terminar debido a la incertidumbre que en estos momentos hay sobre los proyectos relativos a los "activos regulados" por parte del International Accounting Standards Board (IASB). Con todo, se está pensando en la posibilidad de alguna solución provisional, siempre con el riesgo de modificación a medio plazo que ello puede suponer.

Un sector cuya información financiera preocupa cada vez más es el de entidades no lucrativas (fundaciones, asociaciones, etc.), debido a su creciente peso en la actividad económica española. Cualquier esfuerzo por adaptar la contabilidad de estas "empresas" al nuevo PGC de 2007 será importante si lleva a una mayor transparencia, que refleje su actividad y posición financiera de manera que pueda resultar más útil a las partes interesadas. En el mismo o parecido caso están las cooperativas.

Otro reto del ICAC, en lo que al desarrollo normativo se refiere, es el de definir un proceso de consulta efectivo para que las partes interesadas en la información contable puedan participar activamente y, con sus opiniones, conseguir un mayor consenso en las normas emitidas. Con esto lo que quiero decir es que hay espacio para profundizar en el tradicional acercamiento entre esta institución, las empresas y los profesionales contables, y se debe sacar todo el partido posible a esta actitud participativa.

En breve verán la luz las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) para PYMES, convirtiéndose en la normas contables de la mayoría de las empresas de la Unión Europea (95% de las empresas, según estimaciones del IASB). ¿Cómo afectará a las empresas españolas esta nueva normativa?

<<Aunque la influencia española en
el grupo asesor de la Unión Europea sobre NIIF (el denominado EFRAG)
es importante, nuestra capacidad de influencia sobre el propio IASB es todavía limitada, de forma que se precisaría aumentarla al nivel que corresponde a un país de nuestra historia y relevancia económicas.>>

 

En efecto, la NIIF de PYMES ha sido ya emitida por el IASB, y probablemente sea convalidada en unos meses por la Unión Europea, aunque tendrán que ser los Estados miembros los que la hagan obligatoria fijando los sujetos obligados a observarla. La exploración informal realizada en los organismos emisores de normas europeos no arroja ninguna uniformidad de intenciones: los hay que no tienen nada decidido y quienes ya tienen decidido aplicarla no tienen las mismas intenciones, ya que algunos van a permitirla, otros tienen pensado renunciar a sus normas nacionales y otros terceros van a adoptarla parcialmente.
España tiene una amplia y rica tradición contable, y me atrevo a decir que la NIIF de PYMES no va a sustituir o derogar ninguna norma nacional, al menos en un horizonte previsible. No obstante, la existencia de esta Norma puede llevar a reconsiderar algunas reglas, no se si pocas o muchas, de los Planes vigentes en España, y en especial del PGC de PYMES, siempre que ello suponga una contabilización más fácil de aplicar y más simplificadora en lo que corresponde a la información a suministrar.


En España vamos ganando experiencia en realizar adaptaciones de las normas del IASB. ¿Cree Vd. que ahora deberíamos incrementar la influencia de España en la formulación de dichas normas?

España tiene, como ya he dicho, experiencia en la adopción de Normas Internacionales de Información Financiera, hasta el punto de que el PGC se puede considerar como unas NIIF reducidas. Esta misma situación es cada vez más frecuente en países desarrollados, con una disciplina contable aquilatada y un cuerpo profesional desarrollado y capaz de asimilar la evolución continua de las normas, al compás de la propia realidad empresarial.

Aunque la influencia española en el grupo asesor de la Unión Europea sobre NIIF (el denominado EFRAG) es importante, nuestra capacidad de influencia sobre el propio IASB es todavía limitada, de forma que se precisaría aumentarla al nivel que corresponde a un país de nuestra historia y relevancia económicas.

Ya se ha publicado el anteproyecto de ley por la que se modifica la Ley de Auditoría de Cuentas. Entre las reformas más importantes, por aplicación de la Octava Directiva, se encuentran la limitación de la responsabilidad de los auditores y la mejora de la independencia. ¿En que medida contribuye a la mejora de la profesión esta nueva Ley?

Son dos de los aspectos fundamentales de la nueva regulación, que como ya he dicho tratan de proporcionar un elemento de convergencia con el resto de los países de la Unión Europea.

Por lo que se refiere a la limitación de responsabilidad (civil) de los auditores, en el Anteproyecto de Ley se ha tratado de separar la responsabilidad que corresponde al auditor de la que atañe a otros implicados en la información financiera, como pueden ser los administradores de las empresas, verdaderos artífices de dicha información. No es admisible que, en reclamaciones judiciales, se confundan ambas responsabilidades, por lo que el texto legal contiene una referencia a que se debe delimitar la participación del auditor en el daño, deslindándola de la del resto de los implicados. Solo cuando esta separación sea inviable se puede exigir responsabilidad solidaria.

La independencia es la característica clave del auditor, la que da sentido a la opinión que vierte en el informe de auditoría. La independencia es un estado mental, y no solo el resultado de determinados cumplimientos normativos. Por tanto el auditor debe esta atento a los peligros que le impiden ser independiente, detectarlos, analizarlos y eliminarlos, o al menos mitigarlos convenientemente. Todo esto es un proceso que debe quedar reflejado en sus papeles de trabajo, que serán objeto de control periódico para comprobar su criterio.

<<El objeto de la limitación de la responsabilidad es introducir la necesaria tranquilidad en la profesión: el auditor debe estar seguro de que no va a cargar con más responsabilidad de la que tenga. El objeto del refuerzo de la independencia es dar más fiabilidad a su informe, lo que hará más creíble su trabajo.>>

El objeto de la limitación de la responsabilidad es introducir la necesaria tranquilidad en la profesión: el auditor debe estar seguro de que no va a cargar con más responsabilidad de la que tenga. El objeto del refuerzo de la independencia es dar más fiabilidad a su informe, lo que hará más creíble su trabajo. Ambas cualidades, responsabilidad justa e independencia, influirán sin duda en la mejora profesional y, en especial, en la utilidad social de la labor que corresponde al auditor.

Para terminar, ¿En qué estado se encuentra el proceso de traducción de las Normas Internacionales de Auditoría (ISA), que entrarán en vigor en 2010?

La utilización de las ISA (o NIA en la traducción española) son, como ya he dicho, un elemento básico de estandarización a escala europea de la labor del auditor. La traducción se comenzó a principio de este año 2009 y se prevé que esté concluida a mediados de 2010. Después se comenzará el proceso de aprobación y, en su caso, de actualización.

No obstante, la adopción de las NIA no es un proceso comparable al llevado a cabo con las NIIF, puesto que no se plantea que estas normas internacionales de auditoría sean las únicas que se apliquen en cada país, ya que se permitirá la emisión de normas locales que contemplen casos o situaciones nacionales no contenidas en ellas. Por otra parte, hay normas de la IFAC que no se van a adoptar, como las que tienen como objeto regular la ética o la formación del auditor, que no forman parte de las normas técnicas que denominamos NIA (o ISA, en inglés). Estas últimas serán objeto, como viene siendo habitual, de emisión por el ICAC, una vez hayan sido estudiadas y propuestas por las corporaciones de auditores.

Con todo, la futura adopción de las NIA supondrá un paso más hacia la internacionalización de la profesión en España, que alcanzará a todos los auditores, sin discriminación de tamaño o relevancia pública de su trabajo.


Fuente: Newsletter AECA Nº 44 - Noviembre 2009