Web contable / Entrevistas: actualidad contable / "Los auditores necesitan contar con departamentos técnicos especializados en NIIF"

  Manuel Arranz
Socio Responsable de Normas Internacionales de Contabilidad de Deloitte



¿Qué nuevos retos supone para la profesión de la auditoría en España la aplicación de las NIIF?

La entrada en vigor de las NIIF supone un cambio muy relevante en la preparación de información financiera en España. El principal reto de la profesión es estar a la altura de dicho cambio como referente de la fiabilidad de la información financiera de las empresas frente a accionistas, reguladores, direcciones, etc. Para ello, el auditor debe ser ante todo un experto contable en NIIF, lo cual le permitirá adaptar sus procedimientos de auditoría a la medida de los cambios que las empresas van a experimentar no sólo en su contabilidad, sino en sus sistemas informáticos y en sus modos de gestionar y en su mentalidad para adaptarse completamente a las NIIF.

En primer lugar, los auditores necesitan contar con departamentos técnicos especializados en NIIF que puedan dar una respuesta ágil a los auditores en consultas sobre el tratamiento contable de las operaciones más complejas. Dicho departamento debe contar con recursos suficientes y especializados, pues la complejidad de las NIIF es muy superior a la del PGC. Este departamento técnico debe interactuar muy frecuentemente con otros auditores, los reguladores y las empresas para adoptar interpretaciones adecuadas para problemas comunes.

Los auditores tenemos también que modificar nuestros procedimientos para adaptarlos a una contabilidad más exigente y desarrollada que el Plan General de Contabilidad. Asimismo, los equipos deben aumentar el tiempo que los especialistas tienen que dedicar en nuestras auditorías. Los expertos en valoraciones, instrumentos financieros, actuarios, etc., son claves en las NIIF.

Además de incorporar a especialistas en los trabajos de auditoría, los equipos deben recibir una formación adecuada. En este sentido, las NIIF representan un esfuerzo continúo en formación propia, esfuerzo que está siendo muy intensivo desde hace dos o tres años y que se prevé que se mantenga en unos niveles muy altos en el futuro debido a la permanente actualización de las normas por parte del IASB. Dicho esfuerzo en formación se plasma en una necesidad de contar con cursos no sólo de contabilidad, sino también de valoraciones, derivados, pensiones, etc., más frecuentes y complejos.

Adicionalmente, las empresas cuentan con pocos recursos especializados en NIIF, por lo que debemos incrementar la cautela y el escepticismo en la revisión de estados financieros en los primeros ejercicios de aplicación, en los que el riesgo de errores es muy superior al de una auditoría recurrente.

¿Hasta qué punto la aplicación del valor razonable a elementos distintos a los instrumentos financieros puede suponer un incremento en la subjetividad de las cifras y posibles salvedades en los informes?

Valor razonable es una traducción española de "fair value", que en la mentalidad presente en las NIIF representa el valor "justo". Las NIIF prevén, al igual que el modelo contable americano, que el valor razonable a tomar sea lo más justo, objetivo e independiente posible. Por ello, no hay nada más objetivo que el precio al que se realiza una operación en un mercado no intervenido. En este sentido, las cotizaciones, precios de referencia y los precios de operaciones similares a las consideradas son los mejores referentes para la aplicación del valor razonable en aquellas normas que así lo exijan o permitan en NIIF.

En aquellos casos en los que no existen referencias de mercado, la subjetividad aparece en la aplicación del valor razonable. En este sentido, la aplicación de métodos de valoración generalmente aceptados por parte de expertos independientes es la mejor alternativa para evitar que la subjetividad distorsione la aplicación del valor razonable.

Siempre que haya referencias de mercado, o que expertos independientes sean los encargados de determinar el valor razonable, el grado de subjetividad será razonable. Por el contrario, cuando el mercado no existe y las empresas asumen el rol de expertos en valoración, la subjetividad pasa a tener una importancia muy alta. Es en estos casos en los que los resultados podrían dar lugar a cifras sesgadas y posibles salvedades de auditoría cuando las empresas no cuenten con las habilidades técnicas necesarias para determinar el valor razonable, o bien teniendo dichas habilidades, las hipótesis asumidas no sean realistas u objetivas.

Por ello, el auditor deberá incorporar sus propios especialistas en todas las situaciones donde no haya referencia clara de mercado, aumentando su escepticismo cuando las valoraciones no sean realizadas por expertos independientes de reconocido prestigio.

¿Va a incrementarse en su opinión el "riesgo" del auditor al emitir los informes?

Indudablemente. Las NIIF representan una forma de presentar la información financiera más adecuada y sencilla para el entendimiento de los inversores, pero, por contra, tremendamente más compleja y exigente para las empresas. De la complejidad de su aplicación se deriva un mayor riesgo de error y de subjetividad, por lo que, en consonancia, el riesgo del auditor aumenta más que proporcionalmente al ser el "garante de hecho" frente al público de la fiabilidad de la información financiera. Por ello, los auditores tienen que prepararse plenamente y adecuar su trabajo a las circunstancias para mitigar el riesgo incremental que lleva implícito la aplicación de las NIIF.


Fuente: Newsletter AECA "Actualidad NIC/NIIF" - Nº 4 - Abril 2006