Web contable / Entrevistas: actualidad contable / "La puesta en marcha de la nueva Ley va a consolidar la percepción de que la auditoría incorpora valor a la información financiera"





María Antonia García Benau


Catedrática de la Universidad de Valencia



 

¿Cómo valora la nueva Ley de Auditoría?

La publicación de la nueva Ley de Auditoría supone un avance en la armonización europea de la auditoría y, lo que es más importante, supone claramente una modernización de la auditoría en España. La puesta en marcha de la nueva Ley va a consolidar, entre otras cuestiones, la percepción de que la auditoría incorpora valor a la información financiera publicada por las empresas.

Desde la instauración legal de la auditoría en nuestro país hasta la actualidad han pasado algo más de 20 años en los que se ha producido una modificación parcial con la publicación de Ley Financiera de 2002 en la que se introdujeron una serie de medidas en torno a la relación contractual entre auditor y auditado y su efecto sobre la independencia. Con esta modificación se pretendía hacer frente a las posibles repercusiones que los escándalos financieros podían tener sobre la independencia del auditor.

En los momentos actuales, con la adaptación a la nueva directiva europea, se nos ha presentado una Ley rigurosa en la que destaca, desde mi punto de vista, la gran concreción de algunos aspectos relacionados con la actividad de la auditoría. Entre ellos, me gustaría destacar el sistema de supervisión que va a aplicarse en España, la definición de las amenazas y las salvaguardas por los auditores para preservar su independencia, el tratamiento especial a las entidades de interés público y la incorporación de las normas internacionales de auditoría de la IFAC.

La nueva Ley de Auditoría de Cuentas ¿satisface las expectativas de la sociedad?

Uno de los debates más importantes en auditoría, que podemos clasificar casi como "histórico", ha sido el denominado gap de expectativas con el que se recoge si lo que espera la sociedad de la auditoría coincide con lo que el auditor considera que es su trabajo.

El papel que, a lo largo del tiempo, se ha atribuido a la auditoría ha ido variando conforme lo hacían las circunstancias sociales y económicas en la que la misma se desarrollaba. En este sentido, las exigencias a la auditoría han oscilado entre la exigencia de detectar fraudes empresariales hasta la verificación de la fiabilidad y ajuste de los estados financieros a las normas contables, pasando por constituirse como un sistema de garantía de la información.

En los momentos actuales la sociedad espera de la auditoría que ofrezca credibilidad a la información financiera. Lo que llevamos de siglo ha sido un período muy convulso para la actividad de la auditoría. En el año 2010, en mi opinión, la percepción social de la auditoría ha mejorado especialmente porque se ha incrementado, en los últimos años, la presencia de los auditores en determinadas transacciones económicas. Por ejemplo, su participación en los procedimientos concursales; su opinión en temas de combinaciones de negocios y de reorganización empresarial, y su aportación en la gestión de riesgos y en los planes de contingencia para identificar riesgos.

<<Las exigencias a la auditoría han oscilado entre la exigencia de detectar fraudes empresariales hasta la verificación de la fiabilidad y ajuste de los estados financieros a las normas contables, pasando por constituirse como un sistema de garantía de la información.>>

Todas estas actuaciones son únicamente algunas cuestiones que han abordado y con ellas han contribuido a ir restaurando el sistema. Esta mayor presencia de los auditores en los negocios me parece muy positiva ya que ha provocado que la sociedad confíe en el trabajo del auditor, tras la pérdida de la misma con los escándalos financieros de principios del siglo XXI. Las consecuencias de los mismos fue una pérdida de reputación de los auditores que, con sus aportaciones a la situación de crisis actual, está recuperándose y mejorando su credibilidad.

Desde el punto de vista de la sociedad y de las expectativas puestas en el trabajo del auditor, considero que en la coyuntura económica actual, los auditores tienen la enorme responsabilidad de ofrecer confianza a los usuarios opinando, de forma clara, sobre los posibles problemas de continuidad que puede tener una empresa y ofreciendo transparencia informativa que permita que las empresas tomen decisiones y que los usuarios definan sus estrategias basándose en una información fiable.

¿La incorporación de las Normas Internacionales de Auditoría, cuando se convaliden en la Unión Europea, tendrá un efecto tan relevante en la profesión como en su día lo tuvieran las Normas Internacionales de Contabilidad en los grupos cotizados?

El hecho de que las normas de auditoría que deban aplicarse sean las Normas internacionales de auditoría (NIA) emitidas por la IFAC y adoptadas por la UE va a suponer un nuevo reto para los profesionales españoles. Esta cuestión es de gran trascendencia porque supondrá una armonización del trabajo de los auditores, en el ámbito europeo, fijando unas normas de auditoría de alta calidad.

Si echamos la vista unos años atrás observamos que el trabajo de los auditores se vio fuertemente afectado cuando se produjo la incorporación al modelo del IASB, debido básicamente a que el nuevo PGC sitúa en un lugar relevante el trasfondo económico de las operaciones, lo que ha requerido que los auditores hayan tenido que desarrollar nuevas habilidades no contempladas hasta entonces.

Sin embargo, en mi opinión, el proceso de incorporación a las NIA será más suave de lo que lo fue el cambio del PGC debido fundamentalmente a que las actuales normas técnicas de auditoría siempre han tenido como referente las normas internacionales. No obstante, hay que considerar que el "Clarity Project" llevado a cabo por la IFAC con el objetivo de clarificar todas las normas, ha llevado a cabo cambios que en ocasiones no son meramente formales y a los que los auditores deberán atender. Concretamente las NIA clarificadas van a suponer cambios, entre otros, en las estimaciones e incorrecciones, en la auditoría de grupos, en el proceso de control de calidad, en las partes vinculadas y en el formato del informe de auditoría; implicando necesariamente que se produzcan cambios en la propia metodología de trabajo del auditor.

Conviene resaltar que la nueva Ley contempla también en el artículo 5.5 que puedan considerarse algunos requisitos nacionales específicos, en sustitución de alguna parte de la NIA. Este hecho es de gran relevancia ya que la Ley además de contemplar la armonización europea de las normas no deja al margen posibles particularidades de nuestro país.

¿Cómo valora la nueva redacción del artículo 8, referido a la independencia del auditor?

La independencia es un principio general en el trabajo del auditor y constituye la base de la auditoría de cuentas. Su importancia estriba tanto en el propio trabajo del auditor como en la proyección externa de la auditoría. Ser independiente permite obtener mayor calidad en el trabajo y también otorga una mayor credibilidad social a su trabajo.

El principio del siglo XXI ha estado caracterizado por una serie de escándalos financieros que han tenido unas consecuencias terribles en los mercados financieros. La auditoría se ha visto inmersa en ellos dado el relevante papel que la misma desempeña en la generación de confianza de los usuarios en la información financiera publicada por las empresas.

Ante la necesidad de dar respuestas rápidas a estas situaciones para reestablecer el orden y la confianza necesarios, los países han estado emitiendo una serie de normas que paliaran la crisis de confianza que se había producido. Si damos un vistazo general a todas las normas publicadas en los últimos 5 ó 6 años, observamos que muchas de ellas tienen un contenido técnico muy similar y que la independencia del auditor sigue siendo el punto central de debate.

Muchas han sido las normas y regulaciones que en el ámbito internacional se han publicado para "poner límites" a algo que "no tiene límites" ya que la independencia es una actitud mental. Sin embargo, dada la dificultad de hacer frente a esta actitud, la literatura habla de independencia real e independencia aparente, centrándose las normas, en muchas ocasiones, en desarrollar una serie de limitaciones consideradas como incompatibilidades para aceptar el encargo de auditoría.

La nueva Ley de Auditoría es muy exigente en este punto y establece un sistema de incompatibilidades que el auditor debe respetar al hacer su trabajo y también un sistema de amenazas y salvaguardas basado en el estudio de cada situación por parte del auditor. Esta doble garantía para la independencia, tomada de la Recomendación europea de 2002, constituye un aspecto de gran relevancia en la Ley y solamente me cabe valorarlo muy positivamente ya que no olvidemos que el auditor es el responsable de asegurar su actuación independiente. Además la Ley todavía va más allá al incorporar el hecho de que en los papeles de trabajo el auditor debe dejar patente un análisis de la independencia.

¿Qué incompatibilidades fija la nueva Ley?

En esta pregunta me pide que señale las incompatibilidades, es decir, aquellas situaciones en las que el auditor compromete tanto su independencia que no debe realizar la auditoría. En estos casos se habla de situaciones no valoradas por el auditor sino impuestas y ante las que al auditor solo le cabe rechazar la auditoría.

Concretamente se señalan incompatibilidades contempladas en el artículo 8.ter de la Ley. Dichas incompatibilidades, formuladas algunas de ellas en términos absolutos y otras no, son: formar parte de la dirección; tener intereses financieros; familiar cercano de empresarios, administradores o responsables financieros; llevar la contabilidad; prestar servicios de valoración, auditoría interna o abogacía; servicios adicionales en un determinado porcentaje; servicios de puesta en marcha de tecnología de la información.

Quizás una de las cuestiones más interesantes que conviene señalar en este punto es que algunas de estas incompatibilidades están sometidas a la importancia relativa por lo que se produce en dichos casos una cierta valoración por parte del auditor, lo que hace que las mismas no sean tan objetivas como aparentemente parecían.

<<Algunas de las incompatibilidades del auditor están sometidas a la importancia relativa por lo que se produce en dichos casos una cierta valoración por parte del auditor, lo que hace que las mismas no sean tan objetivas como aparentemente parecían.>>

 

¿Cómo deja la nueva Ley el tema de las sanciones?

La Ley introduce modificaciones en el régimen de infracciones y sanciones. Se mantiene la clasificación de las infracciones como leves, graves y muy graves y las sanciones siguen recayendo sobre los auditores individuales y sobre las sociedades de auditoría (y en el socio firmante del informe de auditoría).

En términos generales, se rebajan las sanciones para las sociedades de auditoría, se eleva a grave la sanción por incumplimiento de la formación continuada y se definen nuevas infracciones, como por ejemplo, la aplicación insuficiente del sistema de salvaguardas para detectar las amenazas a la independencia o el incumplimiento de la obligación de publicar el informe anual de transparencia de las entidades de interés público.

No obstante, lo que me parece relevante es la relación que existe entre infracción y sanción. Relación que supone que toda infracción da lugar a una sanción y que la relación entre ambas es directamente proporcional (a mayor infracción, mayor sanción).

¿Cree que la nueva norma fomentará una mayor concentración del sector?

La cuestión sobre el efecto que la nueva Ley puede tener en la estructura del mercado me parece muy interesante. De todos es sabido que el comportamiento de dicho mercado se ha clasificado como de oligopolio debido a que las grandes firmas internacionales de auditoría vienen actuando con un gran poder de mercado.

En este aspecto, la situación en España no difiere de la del resto de Europa. La concentración del mercado viene dándose desde el primer momento en el que la auditoría fue instaurada en nuestro país. Los acontecimientos que han sucedido en estos años, han provocado algunos cambios y ajustes en el mercado pero no han tenido efecto significativo en la concentración del mercado.

La potenciación de la competencia en el mercado de auditoría solamente puede realizarse siempre que se mantenga la calidad de los servicios de auditoría y que no suponga ninguna amenaza para la independencia de los auditores. Pero la "gran pregunta" es saber cómo crear oportunidades para que nuevos actores entren en el mercado.

En este sentido la nueva Ley resalta un concepto muy interesante y sobre el que deberemos analizar su aplicación práctica, me refiero al concepto red de auditores. La nueva Ley afecta a la estructura de las sociedades de auditoría, modificándose los requisitos que deben cumplirse para constituir una sociedad. Al igual que en la VIII Directiva se introduce el concepto de red, basado en la unidad de decisión, y en la existencia de relaciones de control y de influencia significativa. Dicha estructura supone que la red tiene por objeto la cooperación y compartir beneficios o costes.

Los efectos reales del funcionamiento de estas redes todavía están por ver pero, en mi opinión, pueden jugar un papel en el funcionamiento del mercado de servicios de auditoría, aunque no puedo dejar de señalar la dificultad del mismo.



Fuente: Newsletter AECA Nº 53 - Septiembre 2010