Web contable / Entrevistas: actualidad contable / "El papel de la Cámara es crucial para ayudar a potenciar la austeridad y racionalización en el empleo de los recursos públicos"





Antonio López Hernández


Consejero Mayor de la Cámara de Cuentas de Andalucía




 

Como catedrático de Universidad, cuyo campo de investigación ha sido la información financiera en el sector público, y además como miembro muy activo de la Comisión de Contabilidad del Sector Público de AECA, ¿cuáles han sido los principales avances en materia de información ofrecida por los entes públicos en los últimos años? ¿y cuáles las principales asignaturas pendientes?

Como es conocido, la Ley General Presupuestaria incorporó el sector público español al movimiento de normalización contable. La elaboración de un Plan General de Contabilidad para el sector público (PGCP) ha sido un factor esencial en la modernización del sistema contable público. Este hecho significó el paso de un modelo tradicional de ejecución presupuestaria y de tesorería a uno más acorde con los principios de contabilidad generalmente aceptados y con las prácticas vigentes en el ámbito empresarial. De igual forma, resulta indudable que la implantación de los sucesivos planes contables, primero el de 1981, posteriormente el de 1994 y, recientemente, el de 2010, ha afianzado definitivamente el proceso de normalización de la Contabilidad Pública en nuestro país. El modelo de referencia de todos estos planes de cuentas ha sido el plan de las empresas de negocios que resultara obligatorio en cada momento.

La contabilidad pública, por tanto, sigue los pasos de la contabilidad empresarial, algo que viene siendo una constante desde que se iniciara el proceso de normalización contable en el sector público español, aunque siempre a la zaga de los cambios que se operaban en la segunda. En cualquier caso, esta tendencia está en línea con lo que viene ocurriendo a nivel internacional, ya que resulta evidente el gran mimetismo existente entre las Normas Internacionales de Contabilidad para el Sector Público (IPSAS), emitidas por la Federación Internacional de Expertos Contables (IFAC) y sus homónimas para el sector privado (NIC-NIIF).

A la vista de lo anterior, la principal asignatura pendiente sería acelerar este proceso de armonización con las IPSAS de la IFAC, a través de la adaptación del Plan General de Contabilidad Pública de 2010 a todos los subsectores del sector público. De esta forma la contabilidad gubernamental se transformaría en un sistema de información más global y que representaría de forma más fidedigna las finanzas públicas, proporcionando, además, una base para mejorar el control financiero de las actividades gubernamentales, es decir, una contabilidad más informativa y útil para la toma de decisiones y la rendición de cuentas.


Uno de los temas que más afecta a la credibilidad de la clase política son los episodios de corrupción en la gestión de fondos públicos; en su opinión, ¿cuáles son las claves para evitarlos?

Es evidente que este es un tema que preocupa a los ciudadanos. Existe cierta percepción entre la opinión pública de que están aumentando los casos de este tipo, provocando una desconfianza creciente en la política. Una de las claves para revertir esta tendencia debe ser la recuperación de la ética de lo público y la transparencia, la rendición de cuentas y la responsabilidad por la gestión


El control externo de la actividad económico-financiera pública constituye una tarea clave para contribuir a la promoción del buen gobierno. Para llevar a cabo esta función adecuadamente es preciso contar con entidades fiscalizadoras independientes, de profesionales cualificados, que actúen bajo estrictos códigos éticos y apliquen normas de auditoría.

El cometido de los Órganos de Control es ofrecer una información lo más técnica y rigurosa posible y debemos ser garantes de la transparencia de lo público y una fuente de confianza de los ciudadanos en relación con los informes que emitimos y elaboramos.

Sin embargo, se debe comprender que este tipo de instituciones cuentan con unos medios limitados que tratamos de aplicar de la manera más eficaz posible. Por lo tanto, nuestro ámbito de actuación es limitado, pero no hay duda de que intentamos ofrecer a los ciudadanos una visión general del destino de los fondos públicos.


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La principal asignatura pendiente es acelerar el proceso de armonización con las IPSAS de la IFAC, a través de la adaptación del Plan General de Contabilidad Pública de 2010 a todos los subsectores del sector público.>>

Y en este sentido creo que la conclusión general no debe ser tan negativa. Si dejamos de lado motivos coyunturales como la crisis, o casos muy particulares de gestores que no realizan una utilización correcta de los fondos públicos, no podría afirmar que existe un uso incorrecto de los mismos.


Con motivo de la crisis de la deuda soberana, el debate sobre el déficit público ha ganado protagonismo en los medios de comunicación social, existiendo una mayor sensibilidad hacia la gestión del gasto público, ¿qué aportan instituciones como los Órganos de Control Externos a la sociedad en general?

Una de las principales características de los sistemas democráticos es el sometimiento de los ciudadanos a la obligación de rendir cuentas de la gestión realizada sobre los recursos públicos. Esta premisa justifica por si misma la existencia de este tipo de instituciones.

Sin embargo existe, en demasiadas ocasiones, una tendencia a debilitar y minimizar la importancia y el protagonismo de las instituciones de control. Y son los ciudadanos con conciencia democrática los que deben exigir una actuación de control cada vez más cuidadosa e irrebatible en sus conclusiones.
Y es nuestra obligación la búsqueda continua de calidad en el trabajo, enfocando, cada vez con un mayor empeño, nuestras actuaciones hacia los destinatarios de las mismas, que no han de ser sino los ciudadanos, a quienes estamos obligados a transmitir con total rigor y transparencia la utilización de los fondos públicos, y sus legítimos representantes democráticos.

En el momento que nos encontramos, una de las principales preocupaciones de los auditores públicos es la necesaria estabilidad presupuestaria que nos está obligando a recuperar el interés por la fiscalización de los ingresos. Los auditores debemos intentar ofrecer a través de nuestros informes juicios sobre su equilibrio financiero

La fuerza de la Cámara de Cuentas de Andalucía no radica en la obligatoriedad o ejecutividad de sus informes y recomendaciones, pues no son vinculantes ni ejecutivos para las entidades fiscalizadas, sino en la autoridad y prestigio que sea capaz de obtener a través de la utilidad de sus informes y trabajos. Esto último será lo que facilite que las instituciones y la sociedad en general tomen en consideración su trabajo y pongan en práctica nuestras sugerencias y recomendaciones.


En su opinión, ¿cuáles son los principales retos ante los que se enfrentan los órganos de control externo?

Como comenté en mi discurso de toma de posesión, el papel de la Cámara es crucial para ayudar a potenciar la austeridad y racionalización en el empleo de los recursos públicos. En este sentido, creo que debemos intentar transformar la imagen de los OCEx que los sitúa como instituciones "correctoras" o sancionadoras "morales", y dar más valor a la faceta que hace que los trabajos de fiscalización sirvan para mejorar la gestión pública a través de sus recomendaciones. Hasta hace poco nuestras auditorías señalaban los errores de gestión sin profundizar en demasía en las medidas que pudieran ayudar a corregirlos. Creo que esa parte de nuestro trabajo se debe respetar, pero debemos ser capaces de aumentar las recomendaciones que ayuden a mejorar la gestión de los recursos. En este sentido la Cámara de Cuentas de Andalucía está elaborando hace ya unos años trabajos de seguimiento de recomendaciones, cuyo objetivo principal es evaluar el grado de aplicación de medidas correctoras en las distintas administraciones fiscalizadas.


<<Debemos intentar transformar la imagen de los OCEx que los sitúa como instituciones "correctoras" o sancionadoras "morales", y dar más valor a la faceta que hace que los trabajos de fiscalización sirvan para mejorar la gestión pública a través de sus recomendaciones.>>


Evidentemente los órganos de control deben procurar una adaptación permanente a una realidad cambiante. El sector público se caracteriza por la presencia de numerosas entidades que adoptan formas jurídicas singulares (agencias, fundaciones, consorcios, entes, sociedades, etc.), y una de las principales preocupaciones del sistema de control debe ser contribuir a redimensionar y a reorganizar la actividad del sector público según criterios de racionalidad, de eficiencia y eficacia.

Otro de los retos principales que debemos asumir es la realización de trabajos de fiscalización que resulten novedosos y con un contenido que despierte interés entre los ciudadanos, sin olvidar, por supuesto, las auditorías que podríamos denominar "tradicionales".


Por otro lado, la apuesta por las nuevas tecnologías es esencial para una gestión desde todos los segmentos. La Cámara de Cuentas de Andalucía emprendió este camino hace ya algunos años, y fruto de este trabajo se han desarrollado proyectos pioneros en nuestro país como puede ser la rendición telemática de cuentas, o el desarrollo de herramientas informáticas para la gestión de los expedientes de los trabajos de fiscalización.

En otro orden de cosas, la existencia de distintos Órganos de Control externo en las Comunidades Autónomas y del propio Tribunal de Cuentas, no debe propiciar que surjan diferencias substanciales de control según el órgano controlador. La tendencia debe ir encaminada a la aplicación de procedimientos comunes de control que permitan obtener conclusiones y resultados comparables entre sí. Para ello se creó hace unos años la denominada Conferencia de Presidentes, un foro en el que los distintos organismos de control debaten temas de interés general.


¿Considera que el sector privado de la auditoría puede contribuir en la actividad de los Órganos de Control externo? Y, en caso afirmativo, ¿cuáles serían las esferas de colaboración?

Evidentemente soy partidario de incentivar todo lo que redunde en la transparencia en la gestión. La colaboración de la iniciativa privada permitiría ampliar el ámbito de actuación de los Órganos de Control, permitiendo impulsar procesos para le mejora de la organización y la gestión públicas. Un aumento de los recursos impulsaría nuestra labor que no sólo debe verificar y analizar la adecuación de la gestión, sino que también ha de evaluar sus impactos sobre las finanzas públicas, anticipar riesgos, y sugerir mejoras en los sistemas, en las organizaciones y en la actividad.

Me refiero, claro está, a una labor de apoyo al trabajo de fiscalización que les corresponde por ley a los órganos de control externo. Pero está claro que para que las empresas privadas puedan realizar este trabajo con absoluta garantía deben contar con personal que tenga experiencia y formación en este campo.

Respecto a las fórmulas de cooperación además de colaborar en el desarrollo de tareas de fiscalización, creo que es importante el fomentar el intercambio de experiencias a través de múltiples vías como puede ser la formación, los seminarios, encuentros…


La Asociación celebrará el próximo mes de septiembre (del 21 al 23) en Granada su XVI Congreso titulado "Nuevo modelo económico: empresa, mercados y culturas", organizado conjuntamente con el Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Granada y la Fundación General UGR-Empresa. Usted que conoce este tipo de reuniones, donde confluyen y debaten profesionales y académicos en torno a diversas áreas de la contabilidad y la administración de empresas ¿Qué conclusiones espera que nos depare el evento?

Los congresos de AECA vienen siendo foros muy adecuados para reflexionar y debatir sobre temas de actualidad en el ámbito económico y empresarial. El próximo Congreso de AECA, a celebrar en septiembre Granada, considerando el escenario económico-financiero actual, ofrece la oportunidad de aportar ideas sobre las orientaciones que se deben seguir para concluir sobre un cambio en el modelo productivo en España, y sus implicaciones desde un punto de vista económico-financiero y organizacional. En este sentido hay que recordar que recientemente se ha aprobado la ley de economía sostenible, cuyo principal objetivo es sentar las bases para un modelo de desarrollo y crecimiento más sostenible en la economía de nuestro país.


Fuente: Newsletter AECA Nº 60 - Abril 2011