Web contable / Entrevistas: actualidad contable / "La nueva Ley pone especial énfasis en la formación como una parte muy significativa del sistema de calidad de los auditores y firmas de auditoría"





Juan Manuel Irusta


Director de Formación y Desarrollo de Deloitte




 

La realización de auditorías de calidad requiere equipos bien seleccionados, entrenados y formados, ¿cuáles son en su opinión las claves en el desarrollo de este activo intangible tan relevante en el caso de la actividad de auditoría?

Un aspecto muy importante es la actitud del profesional. Trabajar en equipo resulta clave así como transmitir al nuevo profesional la actitud ante el cliente. En todo caso esta debe ser la del servicio excelente, tratando de superar las expectativas del cliente. En un entorno en el que cada día más la atención personalizada al cliente es menor, es precisamente éste un elemento diferencial en la prestación de servicios profesionales. El auditor debe entender y ayudar a las empresas, ser un verdadero conocedor y su referencia para ellas en temas financieros, contables, de control y riesgos. Igualmente importantes son todos los temas relacionados con valores como la ética, la independencia, la confidencialidad y la integridad en la actuación profesional. Estos son los aspectos que conforman nuestro ADN y así se los transmitimos a nuestros nuevos auditores.

Por supuesto, la capacitación técnica es también una pieza clave para poder prestar este servicio excelente a las empresas; y ya no sólo aspectos contables, financieros y de auditoría, sino que nuestro auditor debe ser un experto en el negocio del cliente como forma de hacer una auditoría más eficiente y siendo así capaz de detectar problemas y ayudar a solucionarlos.

Por lo tanto, el desarrollo profesional y formativo de un auditor debe alternar formación técnica (en todo caso, con un enfoque muy práctico orientado a la aplicación más que al puro conocimiento), actitudinal y de valores con la experiencia práctica obtenida en el trabajo del "día a día". No es adecuado un enfoque inicial de teoría y luego práctica (enfoque académico puro), sino que la formación reglada debe ofrecerse complementando la experiencia práctica a lo largo de sus distintos niveles (enfoque profesional).


¿Qué novedades en materia de formación trae consigo la nueva Ley? ¿Cómo valora estos cambios, tanto en lo referente a la formación requerida para acceder a la profesión como la referente a la formación continuada?

La nueva Ley pone especial énfasis en la formación como una parte muy significativa del sistema de calidad de los auditores y firmas de auditoría. Establece la obligatoriedad de la formación profesional continua (FPC) y regula el incumplimiento de dicha obligación, calificándolo como falta grave.

Desafortunadamente, el reglamento que desarrolla la Ley tiene deficiencias significativas. En relación con las que afectan al acceso a la profesión, consagra el enfoque académico de la formación. Entendemos que la formación para acceder a la profesión debe ser eminentemente profesional y en fases. En relación con las deficiencias que afectan a la FPC, se establecen unos requerimientos de seguimiento por parte del regulador muy complejos y difícilmente realizables por los auditores y las firmas. Por lo tanto, consideramos que se ha perdido una excelente oportunidad de hacer un desarrollo reglamentario que soporte el paso adelante que en calidad se ha producido en la Ley. Las Corporaciones, como representación profesional de los auditores, se han manifestado en este sentido en repetidas ocasiones.

<<El auditor debe entender y ayudar a las empresas, ser un verdadero conocedor y su referencia para ellas en temas financieros, contables, de control y riesgos.>>


Desde la profesión de auditoría y de una firma contratante de titulados universitarios, ¿cómo valoran la experiencia de los nuevos paradigmas de formación que ha introducido Bolonia en las Universidades?, ¿qué aspectos fuertes observa en nuestros universitarios?, ¿y cuáles considera que podrían mejorar?

En mi opinión, el concepto que subyace tras el enfoque Bolonia es acercar mucho más la formación universitaria a la práctica profesional, para mejorar así el grado de inserción laboral de nuestros jóvenes universitarios. Por ello se pretende hacer una formación con énfasis en competencias, precisamente para fomentar la capacidad de aplicar en la vida real los conocimientos aprendidos. En este sentido, entendemos que el enfoque es adecuado, aunque existe un cierto riesgo de reducir la base de conocimiento técnico. Otro tema que detectamos es un menor nivel de madurez -es simplemente un tema de edad- lo que implica matizar los planes de formación y desarrollo a ofrecer a los jóvenes en su carrera dentro de la profesión.

Los aspectos a destacar de estas nuevas promociones de jóvenes son el concepto de trabajo en equipo y de capacidad de búsqueda de información. Hasta ahora, estas dos importantes competencias no estaban tan desarrolladas; por otro lado, muchos de ellos han vivido una experiencia internacional, lo cual es magnífico, no sólo desde el punto de vista del idioma, sino desde la diversidad de culturas que han podido vivir desde muy jóvenes. La diversidad es otro valor clave, pues nos permite percibir que estamos en una "aldea global" y que el ser humano, pese a las diferencias culturales, puede perfectamente convivir y compartir experiencias a través de una profesión como la nuestra.

Los aspectos a mejorar primariamente tienen que ver con la deficiente comunicación escrita: la capacidad de analizar y sintetizar un problema y su solución en un documento escrito es clave en una profesión como la nuestra, en la que la documentación del trabajo efectuado es importantísima. Incluso aspectos como la ortografía y la puntuación son bastante deficientes. En cuanto a la comunicación "cara a cara", cada vez es menor en favor de la producida por medios de comunicación "on line". Pero en ocasiones, el ser humano, demanda una comunicación directa y personal. No olvidemos que la palabra "auditor" implica "el que escucha". Hablar bien inglés, pese a que se está avanzando mucho aún sigue siendo un reto en nuestro país. Y es importantísimo como medio de comunicación en un entorno totalmente globalizado.


En este nuevo marco, con planes de 4 años y postgrados, ¿cuál es el momento en el que ustedes consideran que van a tener que contratar a sus profesionales?, ¿con titulación de Grado o de Postgrado?


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El desarrollo profesional y formativo de un auditor debe alternar formación técnica, actitudinal y de valores, con la experiencia práctica.>>


Considerando los puntos anteriormente citados relativos al desarrollo del auditor, creemos que el mejor enfoque es contratarlos con grado y paulatinamente irlos formando, conjugando las partes más teóricas (aunque con un enfoque muy orientado a "cómo hacer las cosas") con la experiencia práctica. De hecho, creemos que a lo largo de esos primeros años, puede ser muy útil el contar con la colaboración de universidades y escuelas de negocio, con vistas a complementar la formación teórica. Nos gustaría que ese proceso se pudiera oficializar en masters en los que conjuntamente pudieran participar las firmas de auditoría a través de su plan de formación muy práctico y la experiencia en los trabajos (con su adecuado nivel de tutorización) y los centros educativos. Y que todo ello contara con la revisión de calidad de las Corporaciones profesionales y, en su caso, del Regulador público, con vistas a que esos auditores estuvieran cualificados para presentarse al examen de acceso al Registro Oficial de Auditores (ROAC). De esta manera, se conseguiría el objetivo de Bolonia de lograr unos excelentes profesionales para las empresas y la sociedad en general. Sin embargo, la normativa actual de homologación está en proceso de desarrollo, con diferencias de criterio relevantes entre las Corporaciones profesionales y el ICAC. Todos esperamos y deseamos que estas dificultades se resuelvan en aras de una mejor formación de nuestros profesionales y, por ende, de una mejora en la calidad de las auditorías.


¿Qué proyectos de formación novedosos están desarrollando en Deloitte tanto a nivel nacional como internacional?

La verdad es que tenemos muchos nuevos proyectos. En esta época en la que parece que todo son noticias pesimistas, y en las que muchas empresas reducen de manera significativa o incluso total la inversión en formación, en Deloitte estamos apretando el acelerador. En concreto, este año se ha graduado la primera promoción del Master en Auditoría y Desarrollo Directivo, una iniciativa pionera en nuestro país que implica a cinco centros de postgrado sitos en Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla y Valencia, y que nos permite que todo el personal de Auditoría, Riesgos y Transacciones de la firma pueda incorporarse y completar a lo largo de tres años dicho master. Este programa es una traslación del enfoque anteriormente comentado y no sólo incluye aspectos contables y de auditoría, sino también del resto de las áreas funcionales de las empresas y las habilidades directivas más significativas.

Otro proyecto -que realmente ya es una realidad- es la nueva universidad corporativa en Westlake (Texas- USA): Deloitte University. Este centro, equipado con las últimas tecnologías formativas, tiene capacidad para 800 personas y fue inaugurado en Octubre de 2011. Sin duda, nos ayudará en nuestra estrategia de internacionalización y de servicio al cliente con el máximo nivel de calidad en cualquier parte del mundo. La formación es un elemento clave para desarrollar nuestros valores y cultura. Queremos que Deloitte University sea un santuario en el que nuestros valores de excelencia en el servicio, integridad, diversidad, y compromiso se respiren en cualquiera de sus instalaciones. Por otro lado, en 2011 nuestro centro de formación de Segovia ha cumplido su 25º aniversario; en sus aulas se han impartido más de 4 millones de horas de formación, impartidas a más de 40.000 profesionales, tanto españoles como de otros países.

Aunque la interacción personal es más que relevante, también vamos creciendo en el uso de la tecnología en la formación: sesiones virtuales, acceso a más de 5.000 cursos que tenemos clasificados por competencias, así como una librería virtual con resúmenes ejecutivos, podcasts, etc, permiten acceder de una forma individualizada a la formación adicional que necesitamos. Es lo que llamamos Portal de Formación Personalizado.

Conjugando un enfoque individualizado con las posibilidades de compartir valores y las mejores prácticas, tanto a nivel nacional como internacional, entendemos que estamos consiguiendo un desarrollo acelerado de nuestros profesionales en estos momentos de grandes desafíos y, por lo tanto, de oportunidades para profesionales adecuadamente formados.


Fuente: Newsletter AECA Nº 68 -Enero 2012