Web contable / Entrevistas: actualidad contable / "Afortunadamente, los criterios de reconocimiento de la baja de instrumentos financieros no van a modificarse"





Constancio Zamora Ramírez


Profesor Titular de la Universidad de Sevilla y miembro de la Comisión de Principios y Normas de Contabilidad de AECA y de su Foro de Instrumentos Financieros (FAIF)


 

¿Qué aspectos le parecen mejorables en la normativa sobre instrumentos financieros?

Todas las normas son mejorables, pero nunca hay que perder de vista que, especialmente en la política contable, es la aplicación regular y sistemática de los criterios adoptados lo que otorga a una información financiera la característica de la comparabilidad y, por consiguiente, contribuir a la relevancia. Por otro lado, la realidad que reflejan las cuentas anuales es cambiante y las normas deben contemplar todas las posibilidades. Las NIC 32 y 39 realmente supusieron un esfuerzo de aunar la práctica existente bajo el marco conceptual. Son normas muy buenas, aunque no perfectas. Pero si se aplican bajo un principio de prudencia conservador, para el entorno económico que nos toca vivir, en mi opinión, contienen respuestas tanto para el deterioro como la baja. Otra cosa es que esto no se haya hecho. Por otro lado, son normas complejas y con un coste elevado en su adopción para muchas empresas y bajo una adecuada seguridad jurídica. Estos motivos dan lugar a que su adaptación para un ámbito nacional, permita a veces su simplificación o, incluso, contemple determinados supuestos objetivos.

El modelo de negocio que introduce la NIIF 9 para determinar el criterio de valoración posterior de un instrumento financiero me parece una solución muy adecuada. Con la NIC 39 son las características propias del instrumento, las que fundamentalmente determinan la valoración del mismo. Lo que ya no me parece muy adecuado es el cambio de los posibles criterios de valoración que se permiten, eliminando la transferencia de ingresos y gastos de patrimonio a la cuenta de pérdidas y ganancias, o la limitación de alternativas en cuanto al reflejo contable de instrumentos financieros híbridos. A este respecto, lo que sí había que desarrollar o, mejor dicho, explicar la aplicación de los criterios a la hora de aplicar el split accounting en instrumentos híbridos. A veces, una interpretación interesada de la actual regulación, ha dado lugar al reconocimiento inicial de activos y/o beneficios aprovechando "huecos" en la norma. Por otro lado, afortunadamente, los criterios de reconocimiento de la baja de instrumentos financieros no van a modificarse.

En general, todos los sujetos involucrados en la elaboración de la información contable deben ser conscientes que en la aplicación de las normas contables debe perseguirse una imagen fiel de las cuentas anuales bajo unos principios aplicados de forma sistemática, y no buscar interpretaciones interesadas. Incluso se han sucedido prácticas contractuales para que los estados contables muestren no imagen fiel, sino una "mejor imagen". De esta forma, probablemente no serían necesarios unos cambios tan continuados en las normas.


Las coberturas está siendo objeto de reforma en la normativa internacional, ¿es posible o deseable simplificar su tratamiento?


Hay que tener en cuenta que la co-existencia de distintos criterios de valoración contables, conlleva la aparición de otros problemas que, básicamente, implican que las cuentas anuales no reflejen la imagen fiel. Las coberturas contables, junto con la opción de valor razonable, son las respuestas de las normas ante estos problemas. Pero estas opciones suponen alteraciones del principio de uniformidad que, aunque necesarias, deben ser permitidas con cautela. Esto justifica la complejidad y restricciones de las normas de coberturas contables. Todo cambio en este ámbito en pro de la imagen fiel me parece bien, pero siendo cuidadoso para que dicho cambio no se traduzca en posibilidades para gestionar el resultado. Estoy de acuerdo que se flexibilicen los criterios de medición de eficacia en su aplicación. Ahora bien, lo que debe garantizarse es que la aplicación de una cobertura contable sea coherente con la puesta en práctica de una política financiera de la empresa y unos criterios contables previamente adoptados por la compañía. El auditor desempeña aquí un papel crucial y debe tener evidencia de estas circunstancias, antes de dar por válida una cobertura contable. El control interno en este ámbito juega un papel fundamental, puesto que permite seguir la pista a la verdadera finalidad en la empresa del contrato en cuestión y por consiguiente validar que el criterio contable adoptado persiga la imagen fiel y sea consistente con la aplicación de la política contable en otros supuestos.


<<Debe garantizarse que la aplicación de una cobertura contable sea coherente con la puesta en práctica de una política financiera de la empresa y unos criterios contables previamente adoptados por la compañía.
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Usted ha sido co-ponente con la profesora Inmaculada Lucuix del documento de la Comisión de Principios Contables sobre deterioro, ¿Cuáles son los puntos más relevantes del mismo?

El documento básicamente tenía el objetivo de acercar y explicar este nuevo concepto de nuestra normativa contable al amparo del marco conceptual, además de ser un marco de referencia común para todos los supuestos del deterioro y establecer unas pautas y reglas generales que deben seguirse en el reflejo contable del mismo. El problema era establecer este marco común para el deterioro de cualquier activo, con la diversidad de alternativas en la valoración de los activos, especialmente bajo la normativa internacional. Esto finalmente se consiguió, además de justificar determinados criterios prudentes en el registro del deterioro o en su reversión, bajo determinados supuestos. De todas formas, este trabajo necesitará que documentos posteriores realicen un mayor desarrollo cuando se trabaje en activos específicos, como tiene en proyecto la Comisión.


¿Por qué está siendo tan controvertido la solución al deterioro de créditos en la normativa contable internacional?

Uno de los efectos que ha tenido la crisis financiera es poner en tela de juicio las normas contables, especialmente los criterios de deterioro y baja de instrumentos financieros. Las normas contables, como ya he dicho, no son perfectas y deben mejorarse, pero simplemente cambiándolas no se mejoran. Es más, cambios importantes y casi fuera del amparo del marco conceptual, pueden conllevar efectos no predecibles de las normas.


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La pérdida esperada supondrá que el deterioro se convierta en un proceso aún más complejo>>

 


La NIIF 9, en cuanto al deterioro, conlleva la incorporación de un nuevo elemento en la valoración del importe recuperable de un activo, en este caso de naturaleza financiera. Este elemento es la pérdida esperada. Las instituciones financieras cuentan con recursos y técnicas para su incorporación en la estimación del deterioro, pero en un porcentaje importante de las empresas será un componente muy difícil de estimar. El reflejo contable del deterioro conlleva la realización de estimaciones en condiciones de incertidumbre, lo que ya requiere ejercicios complejos de valoración. Mucho me temo que este nuevo elemento suponga que el deterioro se convierta en un proceso aún más complejo.

A veces, materializar dicho proceso en determinadas supuestos objetivos, sin que nunca suponga un menoscabo de la imagen fiel y la correcta aplicación de la norma, supone simplificar y poner alcance de muchas empresas el deterioro bajo la adecuada seguridad jurídica. Para otras empresas, garantiza que en su aplicación se observe la debida prudencia.



¿Qué se puede hacer desde la Universidad para contribuir en un tiempo de tanta tribulación en los mercados financieros y en la regulación contable?


Afortunadamente la Universidad en nuestra área ha tomado consciencia de la necesidad de una investigación que contribuya a que la información financiera suponga un apoyo al proceso de toma de decisiones de los usuarios. Pero los procesos de normalización se establecen mediante mecanismos de acuerdos entre reguladores, usuarios, elaboradores de cuentas anuales y auditores. La Universidad debe apoyar dichos procesos de forma activa, dando luz a la alternativa que pueda ser más adecuada, teniendo en cuenta además que su postura estará menos sujeta a intereses. Este debe ser un fin de la aportación social de nuestro trabajo, sin el cual deja de tener sentido gran parte de nuestra labor en la faceta investigadora. Arrojar luz sobre las alternativas contables más adecuadas puede y debe realizarse además desde distintos enfoques. Estamos ante realidades económicas y sociales cada vez más complejas y su estudio bajo una óptica predominante empobrecería nuestra aportación. La participación activa en los procesos de normalización debería por tanto ser considerada como un componente a evaluar en nuestra área.


Fuente: Newsletter AECA Nº 78 -Diciembre 2012