Web contable / Normas internacionales de contabilidad / Principales cambios... / 2. El marco conceptual de los estados financieros


La normalización española se basa en la codificación de principios contables a partir de la práctica habitual de las empresas, de la influencia fiscal y de los resultados de una planificación que comenzó en el año 1973 y que mejoró notablemente a partir de la adaptación a las Directivas comunitarias sobre contabilidad de las sociedades, que dieron lugar al PGC de 1990.

Las NIIF se basan en un planteamiento menos inductivo y más hipotéticodeductivo, que ha dado lugar a una especie de Constitución donde se plasman los objetivos, valores y elementos informativos que deben estar presentes en la información contable de las empresas: es el Marco Conceptual, cuyo resumen se aborda a continuación, que ilumina la elaboración de normas concretas, pero no tiene en sí mismo valor normativo.

La misión fundamental del Marco Conceptual es explicar el objetivo de la información financiera empresarial, qué características cualitativas determinan su utilidad, a qué hipótesis fundamentales responde, cuáles son y qué definición tienen los elementos de los estados financieros, qué reglas se utilizan para el reconocimiento y la valoración de los mismos y cuáles deben ser los principios utilizados para el mantenimiento del capital en las empresas. En el gráfico 1 se puede ver la interrelación entre cada uno de estos conceptos, que tienen como punto central los estados financieros que las entidades publican con propósitos de información general.

Las afirmaciones contenidas en el Marco Conceptual tienen en cuenta el entorno económico de libertad de mercado en el que se produce la actividad económica, de forma que los participantes tienen necesidad de información para tomar sus decisiones.

GRÁFICO 1: MARCO CONCEPTUAL



El objetivo de la información financiera, que se compone de estados financieros principales, notas y cuadros complementarios, es suministrar información acerca de la situación financiera, los resultados y los flujos de efectivo de las entidades empresariales. Esta información tiene, como condiciones básicas, que se emite regularmente por imperativo legal y tiene un carácter predominantemente financiero.

Se pretende que tal información, además de recoger la rendic ión de cuentas por parte de la gerencia, sea útil a una amplia gama de usuarios al tomar sus decisiones económicas. Entre tales usuarios se encuentran los inversores presentes y potenciales, los empleados, los prestamistas, los acreedores comerciales, los clientes y los organismos públicos.

Las características cualitativas de la información financiera son la comprensibilidad, la relevancia, la fiabilidad y la comparabilidad. Un determinado elemento informativo es relevante cuando ejerce influencia sobre las decisiones de los usuarios, ayudándoles a evaluar sucesos pasados, presentes o futuros, o bien a confirmar o corregir evaluaciones pasadas. Un elemento informativo es fiable cuando está libre de error material, sesgo o prejuicio, y los usuarios pueden confiar en que es la imagen fiel de lo que representa o puede esperarse que represente.

Algunos principios contables generalmente aceptados como la importancia relativa están relacionados con la relevancia, mientras que otros, como el de predominio del fondo sobre la forma o la prudencia están relacionados con la fiabilidad.

En ocasiones, la relevancia y la fiabilidad son antitéticas, y deben alcanzarse guardando un cierto grado de equilibrio. Por ejemplo, si la información financiera se retrasa porque deben hacerse estimaciones fiables, puede perderse la relevancia que supone contar con ella a tiempo.

Las hipótesis fundamentales que sirven para la confección de los estados financieros principales son la del devengo y la de empresa en funcionamiento. Ambas están reconocidas como principios contables en el PGC.

Los elementos de los estados financieros son los ladrillos o componentes que los componen. Los elementos que constituyen la situación financiera son los activos y los pasivos. Los elementos que constituyen el resultado son los ingresos y los gastos. Los elementos que corresponden a los flujos de fondos son los cobros y los pagos.

El reconocimiento o incorporación a los estados financieros de los elementos se produce cuando cumplen las condiciones de ser activos o pasivos, y además la entidad puede medirlos o valorarlos, utilizando el criterios de valoración que resulte más útil para la toma de decisiones (coste histórico, coste de reposición, valor neto de realización o valor actual neto, según los casos). Los gastos y los ingresos no tienen una medición independiente, ya que surgen simultáneamente con la aparición de los activos y pasivos o con las variaciones en los valores de éstos.

El desarrollo de los mercados de bienes, de servicios o de instrumentos financieros ha hecho que las normas contables utilicen cada vez más frecuentemente una forma de valoración que se deriva de las anteriores, el valor razonable, concebido como el precio que se pagaría por un activo o el importe por el que se cancelaría un pasivo en una transacción realizada entre partes interesadas, conocedoras e independientes. Cuando existe o se puede determinar de forma precisa, el valor razonable es una referencia obligada para la información financiera.

Por último, la entidad puede utilizar diferentes concepciones acerca del mantenimiento del capital. Lo más habitual es que utilice un concepto financiero, y que, para determinar el resultado conseguido, tienda a preservar el poder adquisitivo del capital inicial, lo que se puede conseguir utilizando ajustes en función del índice general de precios para los fondos propios aportados por los propietarios. No obstante, esta práctica puede no resultar justificable cuando la inflación es pequeña o moderada, pero se hace preceptiva en presencia de una situación hiperinflacionista (por ejemplo, cuando la tasa de inflación acumulada en los últimos tres años sea mayor del 100%).

Alternativamente, se puede utilizar un concepto físico del capital, de manera que la entidad obtiene ganancias sólo cuando ha retenido de los ingresos los importes necesarios para preservar su capacidad productiva. Este concepto de mantenimiento del capital, que puede ser importante en ciertos sectores empresariales (por ejemplo en los servicios públicos regulados) está en desuso actualmente.



Autor: José Antonio GONZALO ANGULO – Universidad de Alcalá

© Gonzalo Angulo, JA (2003): "Principales cambios que suponen las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) respecto al Plan General de Contabilidad (PGC)", 5campus.org, Contabilidad Internacional