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Web contable / Artículos de interés / La nueva contabilidad: eliminando incertidumbres
Por José Ignacio Martínez Churiaque. Economista y catedrático de Contabilidad En enero de 2008 entrarán en vigor las nuevas disposiciones de la Ley de Reforma Mercantil y del nuevo Plan de Contabilidad.
Con esos cambios el ordenamiento jurídico español quedará armonizado con el derecho contable europeo, modificado por la introducción de las Normas Internacionales NIIF- NIC.
La información financiera pública de las empresas se modificará porque junto al balance, la cuenta de pérdidas y ganancias y la memoria presentarán el estado de cambios del patrimonio neto.
Además, las sociedades de mayor dimensión, las que tengan que auditarse, harán público el estado de flujo de efectivo o de tesorería.
Los cambios esperados serán fácilmente asimilables por las empresas y los profesionales una vez que se han dulcificado los elementos más ajenos a la actual cultura de negocios.
Así, la necesidad de considerar en la gestión contable el diferente valor del dinero en el tiempo afectará tan solo a los débitos y créditos a largo plazo, por lo que la mayoría de las operaciones comerciales se seguirán contabilizando como hasta ahora.
El uso del nuevo criterio valorativo, el valor razonable, no obligará a las empresas a realizar complicados cálculos ni a tener que realizar fuertes desembolsos en consultores y tasadores.
Los elementos del balance se seguirán presentado, mayoritariamente, a coste histórico. La aplicación del valor razonable requiere que el mercado de referencia sea fiable. Y en España sólo se reconocerán dos con esas característica: los mercados de capitales y de divisas. Por esa razón, los activos y pasivos a valor razonable se reducirán a los instrumentos financieros que coticen en Bolsa y a los expresados inicialmente en moneda extranjera. Eso significa que, al no reconocerse como fiable el mercado inmobiliario -y otros-, todo el inmovilizado de la empresa no se reflejará por su valor razonable sino por su coste, excepto las transacciones fuera de mercado; por ejemplo, las permutas lucrativas, donaciones o subvenciones en especie.
En definitiva, las cuentas anuales individuales de la mayoría de nuestras empresas que no realizan operaciones financieras complejas ni combinaciones de negocios se seguirán elaborando con criterios muy similares a los actuales.
La reforma armoniza el lenguaje contable porque la manera de gestionar las empresas ya estaba armonizada internacionalmente.
Fuente:
PAÍS VASCO en EXPANSIÓN de 10-10-2006
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