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Xavier Gil Pecharromán - La adaptación supondrá 2.100 millones de euros a las grandes empresas y 9.300 millones a las pymes

Madrid. El Ministerio de Economía se apresuró el pasado viernes a aprobar ayudas para las empresas con el fin de reducir los costes de transición de la reforma contable de las empresas.

Un coste que asciende a más de 11.300.000 de euros, según estimaciones del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE).

Así, el Plan Avanza contempla préstamos de hasta 50.000 euros con plazos de devolución que pueden prolongarse hasta cinco años. Se establecerán, finalmente, acuerdos con el Consejo Superior de Cámaras y la confederación de pequeñas empresas Cepyme, para facilitar los procesos de adaptación.

Los costes se dividen, según estas estimaciones, en 2.100 millones que corresponden a las cerca de 35.000 grandes empresas que estima el Ministerio de Economía que se verán afectadas por la entrada en vigor de esta normativa contable, y otros 9.282 de las 1,08 millones de pymes.

Si dividimos los gastos por las diversas áreas que suelen conformar las empresas, podremos desglosar estos datos. Así, el área financiera, el de Administración y el de Planificación y control deberán hacer frente a unos gastos estimados de 40.000 en el caso de las grandes empresas y de 4.000 para las pymes.

A estos gastos es necesario sumar otros 5.000 euros sobre las operaciones pendientes, que en el caso de las pymes se sitúa en una previsión de 1.600 millones de euros por cada una de las sociedades.

En el área legal, fiscal y de fusiones y adquisiciones, se prevé un gasto cercano a los 15.000 euros para las empresas grandes y de 2.000 para las pymes.

Finalmente, es necesario tener en cuenta el gasto en paquetes de software, que incluidos los préstamos a tipo cero acordados por el Gobierno, no suponen coste alguno para las grandes empresas, puesto que los desarrollos para la adaptación se hace con recursos propios, mientas que en el caso de las pequeñas y medianas empresas asciende a 1.000.

Ayudas a la financiación

El software es el único gasto previsto para las microempresas, que tienen una estimación media en paquetes de 2.000 euros por cada una.

Para facilitar el cumplimiento, los Planes Generales contables incorporan modelos de cuentas normales y abreviadas, que tendrán que ser adaptadas.

Las empresas con un volumen de activos inferior a 2,85 millones de euros, cifra de negocio por debajo de 5,7 millones de euros y menos de 50 empleados podrán acogerse al sistema de cuentas simplificado.

Los impactos de la transición del Plan General del año 1990 al actual no sólo afectarán a los departamentos de administración y financieros de las empresas, sino que el impacto influye directamente en otro buen número de departamentos que se ven afectados por los cambios. Así, la formación se convierte en uno de las principales urgencias de las empresas que han tenido que comenzar a formar a su personal, puesto que los cambios en la contabilidad, a pesar de la continuidad de la que el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas ha querido dotar a los nuevos Planes (el de las grandes empresas y el de las pymes), existen numerosos cambios, determinantes para su buen cumplimiento.

Así, por ejemplo, en los instrumentos financieros se elimina el criterio del valor razonable, y en las cuentas anuales desaparece la obligación de confeccionar el estado de ingresos y gastos reconocidos.

Necesidad de estudiar

Los ingresos y los gastos se registrarán directamente contra el patrimonio neto, pero no todos, sino sólo los que específicamente se incluyen expresamente en las normas. Además, sobre los ingresos y los gastos es importante destacar que no se puede clasificar ningún ingreso, ni ningún gasto como extraordinario y se tienen que incluir como resultados de explotación.

Las futuras cuentas anuales se compondrán de balance, cuenta de pérdidas y ganancias, estado de cambios en el patrimonio neto, estado de flujos de efectivo y la memoria, frente al balance, cuenta de pérdidas y ganancias y la memoria que se exigía en el plan general contable de 1990.

También es fundamental el cambio que representa el fondo de comercio. En el plan contable vigente hasta ahora, el fondo de comercio podía amortizarse en el periodo en que contribuye a la obtención de beneficios, con un máximo de 20 años. A partir del 1 de enero de 2008, ya no se amortizará, pero estará sujeto anualmente a un análisis de su deterioro.

A esta necesidad de estudiar y comprender los nuevos cambios, se suman las variaciones que se han tenido que incluir en el ámbito fiscal como consecuencia de la reforma mercantil y, sobre todo, los cambios de criterios contables que se van a producir.

En el aspecto contractual se hace necesario el análisis y la adaptación de los contratos que están en curso de formalización y, obviamente, para todos los que se rubriquen tras la entrada en vigor de las normativas.

No menos importancia tendrá el impacto sobre los indicadores utilizados en asuntos como los instrumentos financieros derivados y en la elaboración de los presupuestos anuales.





Fuente: elEconomista.es de 21-11-2007