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El impuesto que surge de la entrega accionarial en una fusión se ignora en la nueva contabilidad
MADRID. El nuevo Plan General Contable (PGC) no reconoce el impuesto que surge en el proceso de reconocimiento inicial de activos individuales en las aportaciones de acciones, que no en las dinerarias, cuando se realizan ampliaciones de capital de las sociedades, según afirma el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) en una consulta de enero de 2008.
La operación objeto de consulta plantea una actuación por la cual una serie de entidades que no forman grupo realizan aportaciones no dinerarias consistentes en la mayoría de las acciones o participaciones en otras sociedades, que pasan a ser sociedades dependientes de la receptora. Dicha operación se ha acogido al régimen especial de las fusiones, escisiones y aportaciones de activos contemplado en el Impuesto sobre Sociedades.
En este caso, se crea una diferencia positiva entre el valor contable de las acciones aportadas y su valor fiscal, dado que a efectos tributarios se mantienen los valores que poseían en las sociedades aportantes y a efectos contables se han actualizado.
A la hora de elaborar el balance de apertura del ejercicio en que se aplique por primera vez el PGC, se debe dar de baja este impuesto diferido, que debería haberse registrado en el reconocimiento inicial de la aportación de las acciones.
Además, la contrapartida del ajuste realizado debe considerarse como una partida de reservas y en la memoria de las cuentas anuales se debe incluir la información sobre el importe de la diferencia temporaria imponible que corresponde al impuesto diferido no registrado.
Fuente: elEconomista.es de 23-04-2008
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