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Web contable / Artículos de interés / La reforma contable: deseos y realidades
Por César Ferrer. Socio responsable de asuntos regulatorios de KPMG
Somos muchos los que considerábamos que nuestro país necesitaba un marco contable mucho mejor que el actual. Tras una tramitación parlamentaria inusualmente extensa y polémica para una Ley de carácter técnico, creemos que han quedado abiertos demasiados interrogantes como para concluir que hemos alcanzado el objetivo.
La Reforma Contable nace auspiciada por las recomendaciones del Libro Blanco de la Contabilidad, con el muy loable propósito de hacer converger nuestras normas contables con las Normas Internacionales de Información Financiera adoptadas por la Unión Europea -NIIF UE-. El enfoque es similar al anunciado por muchos otros países europeos, pero la gestión del mismo ha sido hasta ahora muy distinta. Mientras la mayoría de países europeos han optado por esperar a la publicación por el IASB de las llamadas NIIF para PYMES, para que este marco, ya simplificado, sirva de base a la modificación de sus normas contables nacionales, España ha optado por anticiparse y afrontar sin esa herramienta el proceso de convergencia.
El punto de partida era el Plan General de Contabilidad del año 90 actualmente vigente, el cual nació con unas pretensiones técnicas limitadas al momento en que fue concebido. Hoy, casi 20 años después, el mundo de la empresa española ha sufrido un cambio inconmensurable. Nuestras empresas están en primera línea en la mayoría de sectores, compitiendo en cualquier lugar del mundo y logrando éxitos sin precedentes. Ya no hay solo un puñado de multinacionales españolas. Hoy hay miles de ellas. España es un país que aspira a estar en el G8 y nuestras normas contables deben estar acompasadas con el nivel de nuestra economía y las necesidades de nuestras empresas.
Complejidad
Necesitamos pues unas normas contables de primera fila y eso, en un mundo económico cada día más complejo implica dotar a esas normas de un cierto grado de complejidad. No más del necesario, pero no menos del que pueda dotar a las mismas de capacidad de respuesta a la realidad económica que pretenden reflejar.
Sin embargo, se ha pretendido "resumir" en menos de 200 páginas las más de 2.000 en que se desarrollan las NIIF y ello sin querer abandonar del todo el modelo actual y sin adoptar las NIIF UE como normas subsidiarias. Este enfoque ha generado innumerables diferencias, buscadas o no, y mucha confusión sobre el alcance real de muchas partes de la regulación, que en estos momentos resulta difícil predecir cómo va a resolverse.
La adopción de las NIIF UE por parte de nuestras empresas cotizadas ha demostrado la complejidad del proceso de implantación de unas nuevas normas contables y la tremenda importancia de que haya tiempo para asimilar las nuevas normas, analizar los impactos y adaptar los distintos procesos de la empresa a las mismas. Sin embargo, el Plan General de Contabilidad ha terminado por publicarse escasamente seis semanas antes de su entrada en vigor y normas tan importantes como las adaptaciones sectoriales para empresas como las constructoras, inmobiliarias, concesionarias y otras que en la actualidad utilizan una adaptación sectorial del Plan General de Contabilidad, no verán la luz antes de la entrada en vigor de la Reforma. Tampoco lo harán las normas sobre consolidación cuya relevancia es clara.
Desde KPMG estamos haciendo un esfuerzo ingente para informar a las empresas españolas sobre el contenido de la Reforma, sus implicaciones y las numerosas dudas que surgen sobre su aplicación. La inmensa mayoría de los directivos que han pasado por nuestras sesiones informativas sobre la Reforma Contable consideran que el plazo de adaptación es claramente insuficiente y que se hubieran debido adoptar las NIIF UE como norma subsidiaria para dotar de seguridad jurídica la aplicación de la Reforma, llenando las lagunas existentes. Creemos que son voces que hubieran debido escucharse.
Ojalá los futuros desarrollos que se realicen a partir del Plan General de Contabilidad aclaren y completen este y mitiguen en la medida posible, los problemas detectados en el mismo. Dichos desarrollos futuros debieran hacerse desde la colaboración real y no solo formal con todos los colectivos implicados para poder lograr los objetivos que todos pretendemos.
Fuente: FIRMAS en EXPANSIÓN de 13-12-2007
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