Web contable / Artículos de interés /  El engranaje final de un lenguaje financiero común

Por María Ciriza. Madrid


En dos semanas, las empresas tendrán que adaptarse al renovado Plan General Contable (PGC) y al específico para las pymes. Un proceso inevitable en el que algunos expertos critican la falta de tiempo de adaptación y la carencia de criterios comprensibles.


Un solo objetivo: evitar la dualidad existente y conseguir que las cuentas de las empresas españolas sean homogéneas para permitir su comparación con el resto de la Unión Europea. Esto es lo que pretende llevar a cabo el nuevo Plan General Contable (PGC) que entrará en vigor en dos semanas. "Si creemos que formamos parte de un mercado europeo, es lógico pensar que las empresas adquieran un lenguaje de contabilidad común", señala Enrique Asla, socio director responsable de Práctica Profesional de KPMG.

Para alcanzar este propósito, Mar Pérez, directora financiera del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, piensa que las empresas españolas vivirán estos días uno de los momentos más críticos, porque se aproxima el cierre del año y la puesta en marcha de la reforma. "Todo se puede conseguir", anima. Para ello, es preciso realizar una campaña de difusión que "de momento no se ha hecho", ya que la mayoría de las empresas no son conscientes de lo que "esta normativa va a suponer", declara Pérez.

Florentina Ros, subdirectora General de Normalización y Técnicas del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (Icac), dice que "cualquier proceso de cambio conlleva un esfuerzo". Según explica, en España este desarrollo ha sido transparente, porque partió no sólo de las reflexiones de la Administración, sino también de los diferentes grupos de interés. Ahora, es inevitable "finalizar el proceso y seguir adelante". Es vital conseguir "un lenguaje de transmisión de información financiera lo más parecido en todo el mundo", apunta Ros.

Discrepancia

Carlos Mantilla, diputado por Pontevedra del Partido Popular, mantiene una postura discrepante con el Icac. El diputado sostiene que "el PGC se ha tratado de una forma oscurantista, debido a que el instituto no ha aceptado ninguna sugerencia. Incluso, se me ha negado todo tipo de información". Por el contrario, Ros insiste en que el Icac "en ningún momento ha sido oscurantista". Lo que ocurre es que "el Instituto no es quién para trasladar a un tercero opiniones desglosadas de la Administración". No obstante, "el plan pymes ha estado a disposición pública en todo momento, puesto que lleva colgado en la web del Ministerio desde el pasado julio", señala Ros.

Javier Berruguete, responsable del servicio fiscal de CEOE, afirma que sí están satisfechos de cómo se ha llevado a cabo este procedimiento. No obstante, pone en tela de juicio la democracia del proceso en general, porque "perdíamos todas las votaciones frente a 15 ó 20 expertos que tenían unos intereses no coincidentes con los nuestros". En el libro blanco, se crearon dos subcomisiones de trabajo: una de carácter vertical y otra, transversal de aspectos comunes, como el plan pymes. En esta última, se apuntaron dos personas: un representante del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio y otro de la CEOE. "Esto demuestra el interés de los que llevaban la voz cantante en la reforma por el 90% restante de los usuarios de la contabilidad que se iba a aprobar", apunta Berruguete.

¿Un plan específico?

El Partido Popular apoyó esta ley con la condición de aprobar un plan específico para las pymes que, según indica Mantilla, "tenía que haber sido otra cosa. No un PGC en el que se tachan unas cuantas cosas".

En cambio, Ros insiste en que el plan pymes tiene el contenido que se ha considerado razonable. "No es un tachado. Hay algunas operaciones que no se tratan porque se consideran poco habituales, como es el caso de las combinaciones de negocio. Si se producen, tendrán que someterse al plan grande". Y, en otros temas, se ha simplificado, como "en los instrumentos financieros, por ser una materia más compleja", explica Ros. En este sentido, "se ha hecho un esfuerzo por simplificar los mandatos de la ley".

Leandro Cañibano, presidente de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (Aeca), aclara que el proyecto del Consejo Internacional para las Pequeñas y Medianas Empresas, el segundo semestre del año que viene, "no será un inductor de grandes cambios, porque el borrador disponible es un resumen bastante apretado del contenido de sus propias normas". Y añade que "es posible que las diferencias que mantenga en un futuro sean las mismas que mantiene ahora".

En el proceso vivido de la reforma, Cañibano está de acuerdo con la postura del Icac: "Han sido muy correctos en su comportamiento. La fluidez y la transmisión de conocimientos siempre ha estado presente pero, como es lógico, no nos han hecho caso a todos, porque es imposible. Además, añade que no hay que olvidar que "el Icac es un apéndice del Gobierno. Por ello, la discusión parlamentaria es otra cuestión en la que se habrán establecido unos acuerdos determinados". De cualquier forma, además del plano político, hay otro profesional y "es aquí donde han intentado hacer las cosas con la colaboración de todos", reitera Cañibano.

Independientemente de la postura de unos y otros, en la elaboración del PGC y el plan específico para pymes el resultado no es del todo positivo, según estiman algunos expertos. En este sentido, Mantilla defiende que "es un plan demasiado especializado y sobrecargado de cuentas". De hecho, piensa que "el mejor plan que hemos tenido hasta el momento ha sido el de 1973".

Incluso el diputado popular considera que "el mundo empresarial está preocupado, porque la entrada en vigor de esta reforma es demasiado prematura. Desde el Ministerio se pretende hacer algo, pero de momento no se sabe muy bien el qué", asegura Mantilla.

Una solución deseada

El PGC no contempla la subsidiariedad de las Normas Internacionales de Información Financiera (Niif). En el plan anterior, la solución fue introducirla en una norma de auditoría. "Cuando no eran suficientes, en los principios o normas legales se podían aplicar otros criterios procedentes de las instituciones", recuerda Cañibano. Lo que ofrecía era una base al profesional para que, "cuando no encontrara algo en la norma, pudiese recurrir a los principios profesionales o internacionales".

Actualmente, esta enmienda "ha sido la más conflictiva", subraya Mantilla. Y asegura que "es donde más hemos presionado, pero no hemos conseguido que se aceptara". De estas Normas Internacionales de Contabilidad (NIC), "no se aplica ninguna". Asimismo, "creemos que lo que ha intentado el Icac es seguir teniendo un carácter regulador. Vamos a estar supeditados a que cuando le parezca oportuno implante una resolución y modifique ciertos temas puntuales. Algo que hubiésemos eliminado con la subsidiaridad", recalca.

En lo que no está del todo de acuerdo Berruguete es en el hecho de que "ahora estemos igualados con países como Chipre, Luxemburgo y Malta, a diferencia de otros países, que se rigen por el principio de permisividad y no el de obligatoriedad, como se ha impuesto en España".

Antonio Fornieles, socio director responsable de Auditoría de KPMG, indica que "la ventaja principal de este plan es la comparabilidad y que la información sea más comprensible y fiable". Si esto es así, Berruguete se plantea una cuestión: "Si hay que aplicar las NIC, ¿por qué no me dejan hacerlo?". Y añade que "si se habla del objetivo de la comparabilidad como el ideal supremo de todo el proceso, ¿por qué otros Estados miembro pueden aplicar las NIC en su plenitud, mientras que España tiene que estar limitado por la traducción que aquí se ha hecho?". Ante este panorama, Berruguete considera que "la comparabilidad tiene su sentido en determinados ámbitos", ya que para el resto de usuarios obligatorios (al menos, el 90%) este término "es de una aplicación muy relativa".

Enrique Asla opina que "es difícil tener un plan sencillo ante unas operaciones tan complejas". No obstante, hay dos cuestiones que se plantea. Por un lado, si tiene que ser un proceso tan amplio, que afecte a todas las empresas, y, por otro, si el tiempo de convergencia es suficiente. "No cabe duda de que estamos en un proceso de reforma mucho más ambicioso que el de los años noventa".

El problema es que "ahora es una reforma radical que tiene que aplicarse de forma inminente". Por lo tanto, ¿con qué herramientas cuentan las empresas? Estas organizaciones se tienen que enfrentar a la nueva normativa con un PGC que es una versión reducida de los criterios contables, que son "complejos y que pueden provocar serios problemas de interpretación". Sobre todo, "para aquellas empresas que no disponen de un conocimiento contable profundo", subraya Asla.

Fundamental

Aunque la cuestión fundamental es "si este plan va a dar solución a los problemas de aplicación práctica". Según el socio de KPMG, el borrador del Real Decreto dice que el proceso de convergencia se va a abordar desde la perspectiva del PGC, en la medida en que las adaptaciones sectoriales y las resoluciones no estén disponibles. Por lo tanto, "se podrá aplicar el plan antiguo en aquello que no contradiga lo establecido en el nuevo", explica Asla.

Berruguete también considera que "la comprensión del plan es relativa. Las normas son muy difíciles de entender". En realidad, la preocupación de la CEOE ha sido que la nueva normativa sea comprensible. Es decir, que fuera un verdadero manual de actuación para las empresas. "Pensamos que esto no se ha conseguido por la falta de carácter didáctico que debían tener los borradores, y porque la traducción al castellano deja mucho que desear", declara Berruguete. Por el contrario, Cañibano apunta que "no es fácil explicar aquello que es complejo. Hay que tener en cuenta que es una norma dirigida a profesionales". Del mismo modo, señala que "la dificultad de la traducción se encuentra en que todos los criterios tienen que decir lo mismo en cualquier idioma".

A pesar de ello, Mantilla insiste en no entender el porqué de un cambio en la terminología. Ante esta situación, Ros defiende que "una convergencia de estas características es una apuesta para conseguir a nivel mundial la misma terminología. Así, hablamos todos el mismo idioma", reitera.

Para Mantilla, lo positivo de la ley es que "se ha suprimido la consolidación horizontal (algo que amenazaba a las empresas familiares)", explica. Pese a todo, considera que "el plan se ha quedado extremadamente corto". Ros plantea que aunque el plan tiene un contenido reducido de unas normas internacionales, es una ventaja para las empresas, porque no se traslada ese máximo nivel de detalle a una norma de rango inferior y más ágil.

Cambios relevantes

• El PGC establece la regulación contable de las combinaciones de negocios y determina la aplicación con carácter general del método de adquisición.

• El fondo de comercio no se amortizará y los instrumentos financieros se valorarán en función de la gestión que de ellos se va a realizar.

• En el nuevo plan, se incorporan dos nuevos documentos: el estado de cambios en el patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo.

• En el plan específico para pymes, se elimina el criterio de valoración por el valor razonable. Además simplifica el criterio de valoración de activos arrendados en 'leasing'.

• En el plan pymes desaparece la obligación de confeccionar el estado de ingresos y gastos reconocidos.





Fuente: EMPRESAS en EXPANSIÓN de 18-12-2007