Web contable / Artículos de interés /  La importancia de la unidad de mercado




No deja de resultar una paradoja que el mismo año en el que el Congreso de los Diputados reforma la legislación contable para adaptarla a los nuevos requisitos internacionales, en busca de una mayor armonización, en España resulte imposible homogeneizar en todo el territorio nacional una sensible mejora en la gestión del IVA para las compañías, con el consiguiente ahorro fiscal y burocrático, fundamentalmente por la reticencia de las haciendas forales vascas y navarra ante una posible pérdida de sus privilegios fiscales, aun a costa de la solidaridad interregional y del buen funcionamiento empresarial.

En un contexto en el que la rebaja del Impuesto de Sociedades pecó de cierta cicatería, el Gobierno tuvo el acierto de permitir a las grupos empresariales compensar el IVA pagado y cobrado por sus diferentes filiales en los distintos territorios nacionales para evitar tener que adelantar enormes ingresos al Fisco en concepto de este impuesto. Se trata de un sistema ya implantado en otros países europeos, como Alemania y Reino Unido, precisamente para insuflar capacidad competitiva a sus empresas. Pues bien, la negativa del País Vasco y Navarra a asumir estas compensaciones se traduce en la práctica en que las empresas pueden optimizar su gestión del IVA en toda la geografía nacional, salvo en estas dos autonomías.

Al mayor coste fiscal que esta circunstancia representa para las empresas, se suma el coste burocrático, pues se verán obligadas a realizar contabilidades separadas para cada territorio, esto es, una en cada una de las tres provincias vascas, otra para Navarra y otra para el denominado territorio común. Un despropósito que abunda en la quiebra de la unidad de mercado que desde hace años viene preocupando a los empresarios. La excesiva burocratización, fruto de la creciente fragmentación autonómica, es un asunto que preocupa y dificulta cada vez más los negocios de las empresas instaladas en España, en particular las multinacionales, como tuvieron ocasión de poner de manifiesto los responsables de Siemens, Hewlett Packard y GE en una subcomisión del Congreso para analizar el problema de la deslocalización.

Mientras que la Comisión Europea persigue la armonización del mosaico legislativo en la UE, en particular para optimizar el área económica, España navega contracorriente. Si, como ocurre, cada autonomía se empeña en hacer la guerra por su cuenta, con diferenciaciones regionales cada vez más acentuadas por las reformas estatutarias, va a llegar un momento en que el mercado español tenga más barreras de hecho que el de la eurozona en su conjunto. ¿Dónde quedará entonces el interés por invertir en España, si en lugar de un mercado con 44 millones de consumidores nos encontraremos con 17 micromercados autonómicos?





Fuente: OPINIÓN en EXPANSIÓN de 18-01-2008