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Por Olga Sánchez, Socio Director Responsable de Servicios de Asesoramiento Contable de KPMG


En estos días, una buena parte de las empresas españolas están llevando a cabo el cierre contable del ejercicio, todavía ajenas al impacto real que los cambios de normativa contable les deparan para el ejercicio 2008. No todas las empresas se van a ver afectadas en la misma medida por el alcance de estos cambios, pero todas deberán realizar el análisis y para ello deberán alcanzar un conocimiento suficiente de las nuevas normas. Lo cierto es que la contabilidad ha sufrido un cambio profundo que irá calando poco a poco en las empresas a medida que los usuarios de las normas y el regulador contable vayan acordando y entendiendo el alcance real de la Reforma Contable. Es reseñable, sin embargo, la importancia que ha cobrado la prevalencia de la sustancia económica sobre la forma jurídica en el registro de las transacciones.
La Reforma Contable ha añadido mayor complejidad a nuestro ordenamiento jurídico, introduciendo un marco contable muy similar al de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). El muy escaso desarrollo normativo introducido en nuestras normas y la ausencia de subsidiariedad de las NIIF, va a suponer que en los próximos meses, o quizás años, se produzca un período de incertidumbre sobre el registro de las transacciones que no estén explícitamente contempladas por el PGC y una disparidad en la aplicación práctica de las normas. Aspectos novedosos introducidos en la Reforma Contable como son, entre otros, las combinaciones de negocios, las pruebas anuales del deterioro de valor de los fondos de comercio, la valoración de los instrumentos financieros y la contabilidad de coberturas, son asuntos que las empresas deberán examinar con detenimiento y que en ocasiones van a requerir la utilización de expertos independientes por la complejidad que supone su aplicación práctica.

Las normas de transición van a jugar un papel importante, si bien no arrojan excesiva claridad por el momento en asuntos como la llamada "opción de equivalencia" pensada sin embargo para facilitar a las sociedades la transición al nuevo PGC o el alcance real del cambio en las adaptaciones sectoriales, sobre las que sólo se indica que siguen siendo de aplicación en la medida que no se opongan al nuevo marco contable. Pero la incertidumbre va más allá, puesto que en estos momentos, las empresas se están preguntando sobre el alcance real de la tan anunciada neutralidad de la normativa fiscal que, por el momento, tampoco está claramente definida en cuanto a su aplicación práctica.

El análisis del impacto que la Reforma puede suponer en las sociedades debe ser tomado muy en serio, ya que puede afectar en numerosos ámbitos dentro de una organización. Tras identificar las diferencias de valoración, presentación y desglose en sus estados financieros, las empresas deberán analizar si sus sistemas y procesos están preparados para generar la información necesaria que permita una gestión normalizada del negocio. Con sistemas de contabilización y gestión cada vez más integrados, los cambios en la valoración de activos, en el reconocimiento de los ingresos o en el registro de la contabilidad de cobertura, pueden plantear modificaciones importantes que además lleguen a alterar los indicadores de gestión necesarios para el negocio. Incluso, los mismos indicadores, quizás ahora deban ser leídos de forma distinta, ya que la configuración del balance y la cuenta de resultados han sufrido alteraciones significativas también en su presentación. Temas como la gestión de riesgos financieros o el refuerzo del control interno van a cobrar importancia en este nuevo entorno.

La dirección de las sociedades, deberá conocer bien las nuevas "reglas" de la contabilidad, puesto que subyacen en la toma de decisiones y en el seguimiento de su negocio. Será crucial entender si todos los conceptos contables que la dirección ya tenía asumidos se han visto alterados por las nuevas normas, al enfrentarse al establecimiento de sistemas retributivos al personal, los presupuestos, o la firma de contratos que incluyen el cumplimiento futuro de parámetros tales como la deuda financiera neta, el ebitda o los ingresos netos del negocio. Y lo que es más urgente, aquellos compromisos ya existentes deberán ser cuidadosamente analizados para anticipar los posibles efectos no previstos de utilizar unos nuevos principios contables.

Recursos humanos

Es indudable que los recursos humanos de una empresa son esenciales para afrontar un cambio como el que supone la adaptación a la Reforma Contable. En ocasiones estos recursos pueden ser escasos debido a su implicación en otros proyectos, lo que va a requerir una adecuada planificación del proyecto de conversión a los nuevos principios contables así como la priorización de las necesidades dentro de las sociedades.

La necesidad de comunicación al mercado de la nueva imagen que las sociedades presentarán en sus futuras cuentas anuales o la formación que requerirá la empresa, adaptada a las necesidades de cada departamento dentro de la organización, van a ser igualmente asuntos fundamentales a considerar en este proceso de cambio al que se enfrentan las empresas españolas.





Fuente: FIRMAS en EXPANSIÓN de 18-02-2008