Web fiscal / Estimación directa en el I.R.P.F. / V. Ventajas e inconvenientes


Entre los dos regímenes de determinación de los rendimientos de la actividad económica, la estimación directa normal y la simplificada, se puede plantear la cuestión de cuál es el régimen más favorable para el contribuyente. Sin lugar a dudas el régimen de estimación directa simplificada implica menos obligaciones formales ya que los obligados tributarios acogidos a este régimen no tienen obligación de llevar contabilidad ajustada al Código de Comercio (desde el punto de vista fiscal, pero no mercantil), pero sí tienen que llevar en sustitución libros registros de ventas e ingresos, de compras y gastos y de bienes de inversión.

El resto del funcionamiento es similar en los dos regímenes en el sentido de que el rendimiento neto se calcula como la diferencia entre los ingresos y los gastos, con lo que se pretende determinar el rendimiento real obtenido por el obligado tributario.

Las diferencias existentes entre uno y otro como son la existencia en el régimen de estimación directa simplificada de un gasto adicional del 5% del rendimiento neto en concepto de gastos de difícil justificación y una tabla de amortización simplificada distinta de la normal no determinan de forma absoluta que sea más favorable para el obligado tributario la aplicación de la estimación directa simplificada que la normal sino que dependerá del caso concreto ya que, por ejemplo, aunque se permite esa mayor deducibilidad de gastos por el 5% en la estimación directa simplificada, sin embargo, no es deducible en este régimen ninguna provisión que dote el obligado tributario, que sí lo son en la estimación directa normal.

Dependerá, por tanto, del obligado tributario, de que tenga muchos clientes morosos (posibilidad de dotar la provisión por insolvencias de tráfico) u otras situaciones que cumplan los requisitos para ser fiscalmente deducibles y contablemente se dote la correspondiente provisión ya que en este caso sería más aconsejable que tributara en estimación directa normal.

En todo caso, tanto para los sujetos pasivos acogidos a la estimación directa simplificada como para los acogidos a la estimación directa normal son aplicables las ventajas fiscales de las empresas de reducida dimensión, salvo en estimación directa simplificada que no se benefician de la aplicación de la provisión global de deudores del 1% ya que se entiende incluida en el 5% del rendimiento en concepto de gastos de difícil justificación.

Si se compara la estimación directa con la estimación objetiva, la comparación es distinta que la normal y la simplificada ya que en la estimación objetiva se determinan los rendimientos obtenidos por el obligado tributario a partir de unos módulos que, en ningún caso son su actividad real como es el caso de la estimación directa, de manera que al obligado tributario le interesará tributar en estimación objetiva (siempre que su actividad esté incluida en la Orden Ministerial y se cumplan los requisitos) cuando prevea que en el ejercicio siguiente los elementos a tener en cuenta para calcular los módulos van a dar lugar a un resultado de la actividad económica inferior o superior a la diferencia entre ingresos computables y gastos deducibles que estima que va a tener en el ejercicio siguiente.

Por el lado de las obligaciones formales, los sujetos pasivos acogidos a la estimación objetiva sólo tienen que llevar libro registro de bienes de inversión (los sujetos pasivos que realicen actividades agrícolas, ganaderas y forestales libros registro de ventas e ingresos) mientras que los sujetos pasivos acogidos al régimen de estimación directa normal deben llevar libro de contabilidad ajustada al Código de Comercio y los sujetos pasivos acogidos al régimen de estimación directa simplificada, libros registros de ventas e ingresos, de compras y gastos y de bienes de inversión por lo que evidentemente las obligaciones formales son mucho mayores en el régimen de estimación directa que en la objetiva.

No obstante, hay que tener en cuenta que si el obligado tributario renunció a la aplicación del régimen de estimación directa simplificada para tributar en el régimen de estimación directa normal, y quisiera volver a tributar en la modalidad simplificada deberá esperar al menos tres años. De igual forma, un contribuyente que renunciara a la aplicación del régimen de estimación objetiva para pasar a tributar a la estimación directa deberá esperar al menos tres años para volver a tributar en la modalidad objetiva.

Evidentemente, estamos analizando el caso de que el obligado tributario realice una única actividad económica porque en el supuesto de que realizara varias debería aplicarse el sistema de incompatibilidades establecido entre los distintos regímenes.

 

Ver compatibilidad y renuncia a los distintos regímenes de tributación