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La contratación del trabajador autónomo y garantías económicas

Los contratos que concierten los trabajadores autónomos de ejecución de su actividad profesional pueden celebrarse por escrito o de palabra. Cada una de las partes podrá no obstante exigir de la otra, en cualquier momento, la formalización del contrato por escrito. Además, el contrato puede celebrarse para la ejecución de una obra o serie de ellas, o para la prestación de uno o más servicios y tendrá la duración que las partes acuerden.

En cuanto a las garantías económicas previstas para garantizar el derecho del trabajador autónomo al cobro de su trabajo resultan aplicables las previsiones de la Ley 3/2004 de 29 de diciembre de medidas de lucha contra la morosidad en operaciones comerciales que establece, dentro del marco de su regulación, unos elevados intereses para el caso de demora en el pago. Igualmente resultan aplicables las normas civiles y mercantiles relativas a privilegios y preferencias de los créditos y a la normativa concursal en su caso.

Además, cuando el trabajador autónomo ejecute su actividad profesional para un contratista o subcontratista, podrá reclamar contra el empresario principal, hasta el importe de la deuda que éste adeude a aquél al tiempo de la reclamación, salvo que se trate de construcciones, reparaciones o servicios contratados en el seno del hogar familiar.

En cuanto a las responsabilidades económicas del trabajador autónomo, el mismo responde de sus deudas con todos sus bienes presentes y futuros, sin perjuicio de las normas relativas a inembargabilidad de determinados bienes que le puedan resultar aplicables.  En cuanto a las condiciones de embargo de la vivienda habitual por deudas de naturaleza tributaria o de seguridad social, ver art. 10.5 de la Ley 20/2007 del Estatuto de Trabajador Autónomo.